ROJO PROMESA. CAPÍTULO 44. Conexión
La respuesta no estaba clara, pero al menos Mauro sabía por dónde tenía que empezar a investigar, y de quién tenía que cuidarse más. Podía ver en los ojos que Ainara aquella duda, y se encargó de despejarla en un segundo.
—No. La respuesta es no. Me importa muy poco que June no sea tu hija biológica. Es nuestra y punto —le dijo y vio a la muchacha respirar profundamente.
—Es nuestra —murmuró abrazándolo y terminó de contarle cómo habían sido los últimos años desde el nacimiento de June y por qué la había escondido de todos, al punto de que su padre o Lugh jamás habían sabido de ella.
Para el mediodía Mauro parecía un hombre diferente, más tranquilo ahora que sabía toda la verdad.
—Van a volver por ella. ¿No es cierto? —le preguntó Ainara con el corazón estrujado por la preocupación, pero el Keller que se levantó frente a ella estaba a una sonrisa malvada de convertirse de un cachorrito coqueto en un lobo asesino.
—Sí, van a volver, pero no vamos a perder a June —le aseguró Mauro—. Te voy a amar hasta mi último aliento, te lo prometí un día y hoy voy a hacerte una nueva promesa: Las voy a amar, a las dos, hasta mi último aliento, y no voy a permitir que nada ni nadie las aparte de mí. ¿Entendido?
Ainara asintió encontrando su boca y trató de darse valor para lo que venía. Sin embargo mientras tanto solo podían seguir con su vida lo más normalmente posible, porque June era una niña muy perceptiva y por nada del mundo querían que se diera cuenta de que algo iba mal.
La pequeña disfrutó sobremanera su primer día en la escuela, y esa tarde la llevaron a comprar su uniforme y regalos para todos los amigos de su salón.
—¡Y ahora…! ¡Ta—rán! —anunció Mauro después de la cena de esa tarde—. ¡Noche de películas!
—¡Sííííí! —exclamó June emocionada—. ¡Vamos a hacer pijamada!
—¡Entonces ve por tu pijama, monita, y yo voy por el helado! —exclamó Mauro.
—¡Y yo por las palomitas! —se brindó Ainara y Mauro la miró como si le estuvieran creciendo tentáculos.
—¿En serio? ¿No se supone que tú eres la mamá regañona?
—¡Oye, yo también quiero helado! —se quejó ella y tuvieron la mejor noche de películas del mundo.
Si en algún momento Mauro había creído que podía llegar a sentirse extraño teniendo de repente una familia, era obvio que se había equivocado completamente. Llevar a June a la escuela en las mañanas y recogerla en las tardes eran sus partes favoritas del día. Se le daba mejor amenazar a las maestras que a sus gerentes regionales, así que se sentía en las nubes en las reuniones escolares.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....