PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 6. Un jefe con falta de tacto
Era así como un arma de destrucción accidental, como esas bombas que están enterradas por mucho tiempo y de repente empiezan a explotar en cadena. Justo eso era Gigi, Niko lo supo cuando pasó en la noche junto a su escritorio y la vio sonreírle amablemente, y aun así se le erizó hasta el cabello de la nuca.
Por supuesto no tenía idea de que detrás de aquella sonrisa la chica estaba tratando de no tirarse de los cabellos, porque había conseguido reservar la suite presidencial para su jefe, pero ya no disponían de habitaciones ejecutivas para ella. Así que el hotel más cercano que había encontrado estaba a ocho calles de aquel.
—Demonios, voy a tener que correr como si me persiguiera la Interpol… —suspiró con cansancio, pero aun así hizo de tripas corazón y se levantó para pasar por la sala de la banca americana, porque después de todo, tenía que comer si quería tener fuerzas para correr.
Los chicos la recibieron con alegría y esta ves el agradecimiento se lo dieron en un billete un poco mayor, que le alcanzó a Gigi para una comida más sustanciosa en la tiendita de conveniencia. Y esa noche no esperó al amanecer para colarse en el baño de su jefe, sino que lo hizo de madrugada, se lavó el cabello se puso el vestido menos arrugado que tenía y trató de descansar lo que quedaba sobre su escritorio.
—Esta noche tendrás una cama, Gigi, esta noche —se consoló mientras cerraba los ojos, y solo unas pocas horas después Niko se detenía junto a ella.
—¡Gigi!
—¡Señor Keller, buenas noches! ¡Digo, buenos días! ¡Señor Keller! —exclamó levantándose tan a prisa que su silla fue a dar al suelo y ella también si no se hubiera agarrado de escritorio.
—El lugar de trabajo no es para dormir, señorita Gigi —rezongó él y la muchacha bajó los ojos con un gesto de disculpa, mientras él pensaba por qué demonios ella no le respondía que aun le faltaban dos horas para entrar a su trabajo.
—Lo siento, señor Keller. No volverá a pasar.
Él puso los ojos en blanco y estaba a punto de seguir hacia su oficina cuando algo lo detuvo… un olor. Un olor que conocía…
—¡Niko! ¡Tenemos noticias sobre el contrato de Marruecos! —llegó corriendo Logan y los dos se metieron en su despacho mientras la chica levantaba su silla y buscaba la forma de sentarse de nuevo.
Por suerte su jefe estuvo todo el día demasiado ocupado como para pensar en ella, y Gigi comenzó a ponerse nerviosa cuando no lo vio regresar del almuerzo, hasta que cerca de las seis un hombre se acercó a su escritorio.
—¿La señorita Favre?
—S… ¿sí?
—Soy chofer de la empresa, vengo para llevarla al aeropuerto con el señor Keller.
—¡Claro, claro, gracias! —dijo ella apurada tomando la maleta y corriendo detrás del chofer.
En cuestión de media hora entraba ya en aquella sala privada del aeropuerto, y Niko se quedaba mudo al verla entrar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....