PEQUEÑA AMADA MÍA: CAPÍTULO 29: Discusiones y Deseos
Gigi parpadeó, sorprendida por la pregunta de Niko. ¿Estudiar repostería? No se lo había planteado nunca. ¿Podía hacer eso? Pero antes de dejarse llevar por la emoción de la idea, sacudió la cabeza y respondió con firmeza.
—No, claro que no… ¿De qué estás hablando? Eso no es para mí.
—¿Por qué no? —Niko la miró con una sonrisa paciente—. Eres demasiado buena para no aprovechar ese talento, Gigi.
—¡Solo sé hacer dulces! No es gran cosa…
—¡Y Edison solo sabía hacer bombillos, por amor de Dios! —exclamó Niko—. Lo importante es que sepas hacer bien una cosa y tú eres excelente en esto, porque eres intuitiva. ¡Imagínate si lo estudiaras!
—¡Imagínate lo que costaría una escuela de repostería! —exclamó ella con frustración.
—¿Y eso qué importa? ¡Buscaremos la forma, pero tienes que pensar en grande! ¡Gigi, podrías tener tu propia cadena de tiendas algún día! No solo vender en la oficina o entre amigos. Estoy hablando de algo grande, algo que realmente te dé mucho dinero.
Gigi soltó una risa amarga y movió la cabeza de lado a lado.
—Y tú estás pensando como un hombre que tiene mucho dinero “ahora”, Niko. ¿De dónde voy a sacar yo para abrir una cadena de tiendas? ¿Estás loco? —Lo miró como si acabara de sugerir algo absurdo, casi ridículo.
—Yo podría ayudarte —propuso Niko sin vacilar.
—¿Tú? —Gigi lo miró entrecerrando los ojos, incrédula—. ¿Es en serio?
—¡¿Y por qué no?! Yo podría pagar por tu escuela de repostería. No es ningún problema para mí —respondió él, tratando de sonar casual, aunque podía sentir que la tensión entre ellos aumentaba.
Gigi frunció el ceño, ahora claramente molesta.
—No, Niko. Pero sería un problema para mí.
—¿Por qué?
—¡Porque no está bien! ¡Ya vivo gratis en tu casa! ¡Uso tu cocina! No puedo dejar que me pagues nada más —insistió ella y Niko bufó con una mezcla de admiración y de impotencia.
No podía negar lo mucho que le atraía verla así, firme, defendiendo su postura. Le encantaba verla levantar la cabeza aunque fuera un poco, negarse discutir. Le encantaba que no estuviera encogiéndose de hombros o aceptando todo sin más. Le encantaba aquella confianza, le encantaba que discutiera con él. ¡Y eso también lo volvía loco!
—¡Gigi, no estoy ofreciéndote dinero por caridad! ¡Lo hago porque creo en ti! —refunfuñó—. ¡Quiero que lo hagas porque sé que puedes! ¡Eres increíblemente talentosa! ¿Por qué no puedo ayudarte?
—¡Porque no, Niko!
—¡Al menos tómalo como un préstamo!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....