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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 851

PEQUEÑA AMADA MÍA: CAPÍTULO 28: Un problema resuelto

No había forma de describir la escena más que como: tragicómica.

Logan miraba todo con ojos azorados. Niko había dejado caer a Gigi del susto. Y Gigi hacía una mueca de dolor porque había aterrizado sobre su pobre trasero, con todo su dinero recién ganado cayendo alrededor como si fuera una especie de lluvia surrealista, mientras algunos billetes le quedaban en las manos todavía.

—¿Pero qué diablos es esto? —espetó Logan, cruzándose de brazos, con un tono que era una mezcla de reproche y confusión.

—¡No es lo que parece! —se apresuró a decir Niko, pero la verdad era que no sabía cómo explicar el espectáculo sin que Gigi se sintiera más avergonzada.

Pero Logan al parecer no había terminado, porque levantó un índice acusador hacia su hermano, haciéndolo callarse.

—¡Esto es un escándalo, indignante, humillante…! ¡Jamás se ha visto algo como eso en esta empresa! —dijo, acercándose con pasos firmes y ayudando a Gigi a levantarse del suelo, solo para dirigirse a ella—. Gigi, cariño, eres una criatura hermosa y perfecta, ¡por nada del mundo deberías pagarle a este hombre por sus “servicios”! —Hizo comillas con los dedos, y Gigi, que intentaba recomponerse, tuvo que apretar los labios para no soltar una risita, a pesar del momento.

—¿Sus… servicios? —preguntó Gigi, medio sofocando una carcajada mientras miraba los billetes que había por todo el suelo y luego a la cara de consternación de Niko.

—¡Oh, por favor! —Logan se volvió hacia ella con una sonrisa paternalista—. Eres una chica hermosa, joven y talentosa. ¡Y él es un vejestorio! —añadió, señalando a Niko con desdén—. ¡Ya sé que es un CEO y eso tiene su morbo, pero nunca nunca deberías pagar por este pedazo de animal con ropa que probablemente no sea ni bueno en la cama!

—¡Oye! —protestó Niko, levantando la voz al ver cómo Gigi se ponía colorada por las palabras de su hermano, aunque no sabía si era de vergüenza o de risa—. ¿Vejestorio? ¡Apenas hay cinco años de diferencia entre nosotros, inútil!

—¡Exacto, así que imagínate cuánto le llevas a ella! ¡Qué vergüenza que andes ofreciendo tu cuerpazo por unos francos!

—¡Son muchos francos! —apuntó Gigi y a Niko se le derritió el corazón porque sabía que eso era un chiste.

¡Era un chiste a expensas suyas! ¡Gigi se estaba riendo de él! ¡Y lo trágico era que él no podía estar más feliz con eso!

—No te preocupes, Gigi —continuó Logan—. Yo me lo voy a llevar para que no siga pasando vergüenza delante de ti. Ven, tarado, vamos a la cafetería, te invito un café —dijo, mientras lo tomaba del brazo para alejarla de la escena.

Gigi, todavía riendo, asintió, pero para cuando los hermanos Keller salieron de la oficina, ella estaba en las nubes contando todo lo que había ganado y pensando en cuánto podía invertir para hacer más dulces.

Una hora después y ya cada uno en su puesto, Niko intentaba concentrarse en su día, aunque era un poco difícil mientras le lanzaba indirectas a Gigi sobre que le pagara su trabajo como asistente o que lo llevara de compras cuando fuera por más ingredientes. Al final lo que el importaba era que ella sintiera que estaba ganando dinero con algo que realmente le gustaba hacer.

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