PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 46. Otra amante de turno
Gigi estaba sentada en su oficina, mirando la oferta de Niko en la pantalla de su computadora. Las cifras eran impresionantes, y la propuesta era aún más tentadora: un generoso pago por su "idea", como Niko lo había llamado. Pero en lugar de sentirse completamente eufórica, tenía una mezcla de sentimientos encontrados. Por un lado, estaba la posibilidad de aceptar el dinero y finalmente hacer algo que, como decía Niko, se le daba bien. Pero por otro lado, no podía evitar sentirse incómoda con la idea de que si recibía recibir tanto dinero era solo por ser la pareja de Niko.
Sin embargo antes de que lograra resolver aquel dilema en particular, un fuerte portazo la sacó de sus pensamientos. La puerta de su oficina se abrió de golpe, y antes de que pudiera reaccionar, un hombre entró como una ráfaga furiosa.
Van Beek traía el rostro enrojecido, y en sus ojos había una mezcla de rabia y desesperación.
El primer pensamiento de Gigi fue para Niko, pero recordó que él estaba en una reunión, así que presionó el botón del intercomunicador que conectaba con la señora Nuvés.
—¿Usted qué está haciendo en mi oficina, señor Van Beek? —gruñó alto y claro, tratando de sonar lo más tranquila posible.
Van Beek se acercó a su escritorio rápidamente y Gigi se puso de pie cuando él lo rodeó.
—¡Todo esto es tu culpa! —espetó el hombre con la voz cargada de veneno—. ¡Si no fuera porque Niko está encaprichado contigo, nunca habría perdido el negocio más importante de mi carrera!
Y quizás por primera ve en su vida, Gigi sintió el peso de cada una de las palabras de Niko sobre ella.
—Pues lo lamento mucho, ¡pero estoy segura de que no es culpa de Niko ni mía tú seas un viejo verde! —se defendió mientras por dentro su corazón latía con fuerza—. Si perdiste tu negocio, es porque subestimaste a Niko, y porque el que se encaprichó con la chica equivocada, fuiste tú.
Van Beek entrecerró los ojos y dio un paso más cerca de ella, haciendo su presencia aún más intimidante.
—Solo eres la amante de turno de un jefe que está perdiendo la cabeza por una cualquiera. No te hagas la importante, porque no lo er…
La bofetada resonó en la pequeña oficina antes de que Ggi siquiera pudiera pensar en lo que había hecho; y Van Beek, impactado por el golpe, llevó una mano a su mejilla. Pero en lugar de retroceder, su furia solo se multiplicó.
Sus ojos se oscurecieron y levantó un brazo, como si fuera a devolverle… justo antes de que su propio cuerpo rodara por el suelo ante la violencia de un puñetazo perfecto. Van Beek cayó al suelo con un quejido, llevándose una mano a la boca ensangrentada, y ni siquiera tuvo tiempo de responder a los demás, antes de que Logan entrara corriendo y Niko le dejara de regalo un corte en la mejilla y un labio roto.
—¡Ni en tus mejores putos sueños, cabrón! —gritó Niko mientras Logan trataba de contenerlo.
El corazón se le había puesto en la garganta dos minutos atrás, cuando la señora Nuvés irrumpía en la sala de reuniones sin importarle nada y se dirigía a él.
—¡Es Van Beek… creo que está en la oficina de Gigi…! —había dicho la mujer y eso había sido más que suficiente para que Niko corriera hacía allá como si lo que estuviera en peligro no fuera una persona sino un pedazo de su alma.
—¡Te dije que no te acercaras a ella! —espetó Niko, con la mandíbula apretada y los puños listos para los siguientes golpes.
Van Beek se tambaleó mientras se incorporaba, pero su rabia no había desaparecido.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....