PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 50. Una sombra del pasado
Gigi respiró hondo antes de hablar, tratando de contener la frustración en su voz. Estaba de pie en el salón de la casa de su madre, su corazón latía con fuerza después de la escena que Renard había armado en la calle. Aún podía sentir el peso de su mirada furiosa, y la forma en que su madre la observaba, entre confundida y decepcionada, no hacía las cosas más fáciles.
—Lo siento pero me parece que estás completamente fuera de lugar, Renard —dijo con voz fría porque ahora sabía que no tenía que tolerar nada de aquello—. Soy mayor de edad, me mantengo sola, me pago mis estudios sola, y puedo hacer mi vida como yo quiera.
Su madre cruzó los brazos con un gesto de desagrado, pero sus ojos solo se fijaron en Renard con una expresión extraña. Había algo que le incomodaba más que lo que su hija acababa de decir.
—Bueno, en eso tienes razón, cada cual puede hacer de sus nalgas lo que quiera. ¡Pero al menos podrías dignarte a responder mis mensajes! ¡Soy tu madre, no tiene nada de malo que vengas de vez en cuando!
—¿¡A qué?! —espetó Gigi con molestia—. ¡Me echaste de esta casa con una mano delante y la otra detrás! Doscientos francos en el bolsillo y muchos deseos de buena suerte, ¡y nada más! ¡Por él! —señaló a Renard viendo cómo su madre enrojecía de rabia y se encogió de hombros porque ya no estaba dispuesta a mentir.
—¿Cómo dijiste? —gruñó Renard porque evidentemente su novia le había dicho todo lo contrario.
—¡Exactamente como lo oyes! Mi madre me echó de esta casa para que tú te mudaras, y honestamente yo salí corriendo porque tú eres un pervertido asqueroso que solo me quería aquí para ver cómo te aprovechabas —escupió Gigi con rabia. Parecía que tuviera el espíritu vengativo de Niko flotando sobre ella en todo momento—. Así que a menos que los dos estén dispuestos a disculparse ¿por qué demonios tendría que venir aquí?
-¡Pues si crees que yo voy a disculparme con una chiquilla creída y arrogante estás demasiado equivocada! -le replicó su madre-. ¡Agradecida deberías estar de que te di la vida y te crie…!
-¡Claro, porque dejarme en un orfanato hubiera sido peor para mí! -gruñó Gigi-. ¿Sabes qué, mamá? Creo que estamos de acuerdo en algo: te agradezco por darme la vida; pero hacerme sentir la persona más inútil del mundo no te lo tengo que agradecer. Será mejor que borres mi teléfono, porque no te contesté antes, y si no cambias de actitud, mucho menos te voy a responder a partir de ahora.
Se dio la vuelta y salió de allí con paso determinado; y cerró con un portazo, decidida a alejarse de ellos de una vez por todas.
—¡No puedo creer que hayas echado a Gigi de la casa! —acusó Renard a su novia.
—Y yo no entiendo lo interesado que estás tú en con quién se acuesta o no se acuesta Gigi. ¿Por qué te importa tanto lo que haga mi hija? —dijo ella con frialdad.
Renard frunció el ceño, claramente irritado por el giro que tomaba la conversación, e intentó defenderse, pero la mirada de su novia inquisitiva.
—¡Es… es porque debería ser mejor hija contigo…! ¡Se ha vuelto una desobediente! —exclamó, levantando la voz—. ¡Desde que entró a esa empresa dio un giro de ciento ochenta grados! Ya no te responde… Y todo esto es culpa de su jefe, el Keller ese… y al final el tipo solo la quiere para llevársela a la cama.
Las palabras de Renard resonaron en el silencio que siguió, mientras su novia lo miraba con una cara primero de incredulidad y luego con una mezcla de sorpresa y furia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....