PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 53: Una posibilidad
El silencio en aquel reservado del restaurante La Fontaine era insoportable, como si el tiempo se hubiera congelado en el instante en que Chantal había soltado aquella bomba. Niko y Gigi se miraban, ambos incapaces de procesar lo que acababan de escuchar. El shock era evidente, pero los ojos de Niko se humedecieron en un segundo así que los de Gigi se llenaron de miedo.
¿Qué era todo aquello? ¿Por qué su madre decía…? Intentó retroceder pero su cuerpo no se movía, solo temblaba ligeramente, como si la tierra bajo sus pies estuviera derrumbándose.
Finalmente se giró un centímetro, luego otro, con una mezcla de incredulidad y terror pintada en su rostro.
—¡¿Qué... qué estás diciendo?! —le gritó a su madre con voz desgarrada—. ¡¿Por qué dices mentiras?!
Chantal, con una frialdad calculada, dio un paso hacia ella.
—No son mentiras, Gigi. Es la verdad —dijo con voz suave, pero cargada de veneno—. Hace dieciocho años, yo salí embarazada de Niko. Pero sus padres me pagaron tres millones para que me fuera. Y me fui. Nos fuimos, tú y yo, porque yo tenía miedo de que ellos me hicieran abortarte. Pero ahora es tiempo de que conozcas la verdad, de que conozcas a tu padre… —Chantal señaló a Niko, como si aquello fuera un golpe final pero él se adelantó con rabia.
—¡Cállate! ¡Eso no es cierto! ¡No es cierto ni el cincuenta por ciento de lo que estás diciendo! —espetó—. ¡Gigi no puede ser…!
—¿Y qué porcentaje de mentira es que te acostabas conmigo? —escupió Chantal mirándolo con odio—. ¿Eso es mentira? ¿Qué te ibas a casar conmigo, es mentira…?
Los ojos de Gigi volaron hacia Niko, buscando desesperadamente algo, una negación, una explicación, cualquier cosa que la rescatara de aquella pesadilla. Pero lo que vio fue peor de lo que esperaba: lágrimas de impotencia en los ojos de Niko, lágrimas que apenas contenía, un rostro transformado por la angustia y la desesperación.
Él no lo estaba negando.
—¿Es cierto…? —jadeó Gigi como si estuviera a punto de romperse—. ¡¿Es cierto que mi madre era tu mujer?!
Niko intentó decir algo, pero las palabras no llegaban a su boca. Tragó saliva, pasando una mano por su rostro, como si al hacerlo pudiera borrar el caos que estaba ocurriendo a su alrededor, pero eso no tenía forma de negarlo.
—¡Ella lo está diciendo la verdad sobre… sobre nosotros! —dijo con desesperación, mirando a Gigi con una mezcla de dolor y vergüenza—. Sí, tu madre y yo fuimos pareja... pero fue hace demasiados años…
—¿Cuántos? —exclamó Gigi—. ¿Cuántos? ¿Quince, dieciséis… catorce, cuántos?
Niko exhaló un gruñido inconsciente.
—Casi diecinueve… ¡pero eso no significa nada…!
—¡Eso significa todo! —exclamó Chantal acercándose y su hija la empujó lejos de ella.
—¡Y tú cállate! —le gritó haciendo que Chantal apretara los dientes—. ¡Tú podrías haber evitado todo esto si no fueras una m****a de madre!
—¡Yo tenía miedo de que te lastimaran, hija…!
—¡Ay por favor, los Keller sacan las arañas de la casa y les hacen casitas en el jardín por no matarlas! ¡Yo que solo llevo unos pocos meses con ellos lo sé, así que…! —pero el simple hecho de que aquellas palabras salieran de su boca la ahogaron.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....