PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 54. ¿Qué quieres?
La noche había caído, y Gigi seguía vagando por aquel parque, completamente perdida en sus pensamientos. El aire fresco la envolvía, pero no era suficiente para calmar el torbellino de emociones que sentía en el pecho. Su mente no dejaba de repetir todo lo que había pasado en ese restaurante, las palabras de su madre, el shock en los ojos de Niko… Era demasiado. Se sentía atrapada en una pesadilla de la que no podía escapar.
“No puede ser verdad… No puede ser verdad…” Se repetía una y otra vez, como si eso pudiera cambiar lo que había sucedido.
Pero las dudas la asfixiaban.
Cada vez que recordaba la mirada de Niko, el dolor en sus ojos, algo dentro de ella se rompía un poco más. ¡No podía creer que hubiera tenido algo que ver con su madre! ¿Qué tan jodida tenía que ser la casualidad para que le pasara algo así?
Se había sentido tan segura, tan protegida a su lado… ¡Y ahora todo eso estaba manchado por aquella historia…!
De repente, escuchó pasos detrás de ella. Gigi giró la cabeza lentamente y vio una figura acercándose entre las sombras, una ala que conocía perfectamente: su madre.
Chantal caminaba hacia ella con una calma perturbadora, sus tacones resonando en el pavimento vacío del parque. Había algo en su expresión que era casi inquietante, como si ya supiera lo que Gigi estaba pensando, lo que estaba sintiendo.
—Sabía que te encontraría aquí —dijo Chantal cuando llegó a su lado y lanzó el bolso con fastidio sobre la banca más cercana—. Te conozco demasiado bien, Gigi. Sé dónde vas cuando necesitas escapar.
Gigi la miró con los ojos llenos de lágrimas, pero no dijo nada. No sabía qué decir.
—¡¿Qué diablos quieres?! —escupió Gigi entre dientes.
—Hablar contigo. Sé que estás confundida… pero no te estoy mintiendo —continuó Chantal, sin rodeos—. Nunca te hubiera dicho la verdad si no hubiera descubierto lo que estaba pasando entre tú y Niko. No podía permitir que cometieras ese error…
—¡¿En serio?! ¿Por eso lo hiciste? ¡Mas bien por qué no lo hiciste antes! ¡Hace ocho años que estamos en este país, podrías haberme dicho quién era mi padre, que vivía en la misma ciudad que él, y no lo hiciste!
Gigi sintió un nudo en la garganta, sus ojos estaban llenos de lágrimas y su corazón roto en mil pedazos. La confusión se mezclaba con el dolor, y se llevó las manos al rostro, tratando de contener aquel sollozo, pero fue inútil.
Chantal la miró con frialdad, como si las emociones de Gigi no significaran nada en ese momento.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....