PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 74. A tiempo completo
Después de lo que pareció una eternidad, el llanto de un bebé llenó la salita, y Gigi juraba que ahora era Niko el que iba a romper sus dedos de tanto apretarlos. Los ojos de ambos se llenaron de lágrimas cuando el médico les entregó a su bebé. La pequeña tenía los ojos cerrados y estaba envuelta en una manta blanca.
—¡Es niña…! —exclamó Niko en un susurro mientras cargaba a la cosita más pequeña y linda que había visto en su vida—. ¡Es una nena, mi amor! ¡Gracias a Dios que salió igualita a ti! ¡Mira qué cosa más bonita!
—Hola, hermosa —susurró Gigi, mientras la sostenía en sus brazos con una mezcla de agotamiento y felicidad.
Niko, con una expresión de pura emoción, acarició la cabecita de la bebé.
—¿Ya tienen un nombre? —les preguntó Anja enternecida.
—Queen —dijo Gigi con seguridad—. Se va a llamar Queen.
—Es un nombre perfecto para ella —aseguró Anja enternecida y luego se giró hacia su hijo—. Anda, ve a anunciarlo, yo me quedo con ella.
Y por supuesto que las dos escucharon a lo lejos todos los gritos de la salita, en especial cuando después del “es niña, es niña”, Niko se giraba hacia su padre.
—Vamos a necesitar refuerzos rápido, un muro alto… y armas de largo alcance y… y… minas antipersonas y esas cosas… ¡todo eso!
—¿También quieres perros?
—Na… ya tenemos una loba. ¡Pero lleva entrenamiento! ¡Tío Jhon, necesito que me consiga un entrenador del ejercito para Galia…!
Obviamente que todas las mujeres se reían de su paranoia, y que todos los hombres se tomaban muy en serio eso de ponerse sobreprotectores cuando tenían una hija hembra, así que Gigi no pudo hacer más que reírse y tratar de descansar un poco.
Pero mientras se llevaban a la bebé para limpiarla y arreglarla para la familia, Niko se metió con ella en aquella habitación y la besó con dulzura.
—Gracias… eres la mujer más maravillosa del mundo —susurró.
—Y tú eres el esposo más lindo del mundo, así que los dos somos afortunados. Felicidades, papá Keller.
—Felicidades, mamá Keller —sonrió él, sabiendo que su felicidad estaba a punto de ser completa. A punto. Pero no todavía.
Dos meses pasaron, llenos de sorpresas, de aprendizaje, y de convivencia feliz; sin embargo desde hacía una semana Niko llegaba a casa tarde, cansado y con apenas tiempo para saludar a Queen antes de que la pequeña ya estuviera dormida.
Gigi se sentía inquieta; no era normal que él se sumergiera tanto en el trabajo, y menos ahora que tenía una familia que lo necesitaba; pero trataba de no hacer demasiadas preguntas. Sabía que Niko no le ocultaba nada, y si estaba tan absorto, debía de ser algo importante.
Un par de días después, cuando él le anunció que se quedaría toda la noche en la oficina, ella no pudo evitar confrontarlo en la mañana.
—Niko, ¿todo está bien?
Niko se giró hacia ella, con una pequeña sonrisa, pero una mirada exhausta.
—Sí, amor. Solo es que… estoy trabajando en algo grande. Te prometo que sabrás todo muy pronto.
Gigi quiso insistir, pero se contuvo y asintió, confiando en sus palabras. La pequeña Queen, dormida en la cuna al lado de ellos, parecía un recordatorio silencioso de lo mucho que habían logrado juntos y sabía que Niko no era capaz de destruir eso.
Sin embargo Gigi tampoco sabía lo que era capaz de hacer por ellas.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....