REGLA # 1. CAPÍTULO 15. Una hadita con hormonas
Los ojos de Leon se abrieron de par en par, como si estuviera viendo una película de terror de la que nadie le había avisado. Que Mariel se dejara tocar por aquellas palabras, que la hicieran sentirse insegura era algo que le sacaba la rabia en un solo segundo.
—Nena, escucha —dijo intentando controlarse porque no estaba bien que el futuro conde hiciera un escándalo—. ¡Verena es una idiota! ¡No sabe de lo que habla!
Mariel alzó la vista, pero en sus ojos solo había una mezcla de sorpresa y cansancio.
—Eso dices porque eres amable, Leon. —Ella suspiró con tristeza.
—¡Que no, que de verdad eres una mujer muy linda!
—¡No, no soy linda, solo soy… tierna!
Leon frunció el ceño, ofendido en su nombre.
—¿Tierna? ¡Por favor, Mariel! ¿Te has visto en un espejo? Eres mucho más que eso, eres hermosa, y sexi…
—¡Ay por favor! ¡Si de verdad fuera todo eso, él me habría mirado alguna vez! ¡Tal vez, él se habría dado cuenta de que existo! Aunque fuera un poco.
Leon sintió que algo dentro de él se tensaba. ¿Quién era ese tipo al que Mariel se refería con tanta adoración? ¿Por qué ella tenía que parecer tan… enamorada al hablar de él? Tragó saliva, sin poder ocultar la molestia en su tono.
—¿De dónde rayos lo conoces? —gruñó y Mariel se apoyó en el alfeizar de la ventana.
—Es amigo de uno de mis primos —respondió—. Empezó a venir a la casa desde hace un año más o menos y fue un condenado amor a primera vista. ¡Aaaaah, maldición! ¿Por qué tenía que pasarme a mí?
Leon sintió un nudo en el estómago, un enojo que no sabía si dirigir hacia Mariel, por pensar tan poco de sí misma, o hacia ese hombre misterioso que la hacía sufrir.
—¡Pues ese tipo debe ser otro idiota! —dijo con un tono áspero—. ¡Porque tú eres muy mirable!
Mariel cruzó los brazos y negó con vehemencia.
—No, no lo es, solo es todo lo contrario a mí. Es… diferente, interesante. —Su voz se suavizó, y sus ojos adquirieron un brillo especial—. De verdad a veces quisiera que fuera un cabrón para que me gustara menos, pero encima tiene el corazón más lindo del mundo. No es uno de esos hombres malos que rompen corazones por diversión. Y ahí está el problema: si lo fuera, quizá sería más fácil olvidarlo. Pero no puedo, porque es… bueno. Es inteligente, es amable, caballeroso… extremadamente protector, ¡y tiene una sonrisa…!
Leon apretó los puños mientras una sensación incómoda crecía en su pecho por menos que fuera capaz de reconocerla: celos. La forma en que los ojos de Mariel brillaban mientras hablaba de aquel hombre le provocaban eso: puros y ardiente celos. Nunca había sentido algo así antes, y no le gustaba en absoluto.
—¡Pues si no puede ver lo increíble que eres, entonces no merece ni una sola palabra de admiración de tu parte!
—¿Por qué dices eso? —le reclamó Mariel—. Él no tiene la culpa de ser tan interesante. Ojalá yo pudiera ser un poquito así, aventurera, atrevida, sensual…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....