REGLA # 1. CAPÍTULO 16. El hombre de sus sueños
Verla apretar los puños, con ese tamaño recortado que tenía y esas lagrimitas de berrinche y sentimiento corriéndole por las mejillas hizo que a Leon se le aflojaran hasta las piernas. ¡Obviamente se notaba que tenía hormonas, pero escucharla declarar que tenía clítoris como una mujer adulta, sensual…! Digamos que era un poco más de lo que podía asimilar de una sola vez.
—¡Uy, uy, uy…! —Leon tiró de Mariel y la envolvió en sus brazos, acariciándole suavemente el cabello mientras ella se acurrucaba contra su pecho—. ¡Qué chica tan dramática! Estás en tus días ¿verdad? —preguntó él, con un tono suave pero curioso.
Mariel levantó la cabeza, frunciendo ligeramente el ceño y haciendo un puchero.
—¿Qué? ¡Nooooo! Todavía me faltan dos semanas.
Leon arqueó una ceja, con una sonrisa juguetona.
—¡Peor me lo pones! ¡Estás ovulando!
Mariel bufó, entre triste y molesta.
—¿Y eso qué tiene que ver?
—Todo. —Leon apretó su abrazo, con una sonrisa traviesa—. Eso te hace escalar en la categoría Dragón, y llegar a Hidra en unas pocas horas. Anda, vamos a la cama, que te voy a dar tu medicina y luego te voy a acurrucar hasta que te duermas.
—¿Qué medicina? —replicó Mariel abriendo mucho los ojos.
—¡Obviamente no la que estás pensando sucia golosa! —le gritó Leon empujándola hacia la cama—. Tú acuéstate que yo me ocupo. Mi hada con hormonas merece lo mejor.
Y en efecto, se ocupó. Cinco minutos después le puso en las manos los mejores bombones de chocolate que había comido en su vida y una copa de champaña helada que fue rellenando hasta que la vio cabecear de sueño.
—A dormir, hadita con hormonas —susurró él, dándole un beso en la frente antes de apagar la luz, y para ese momento ella ya estaba rendida.
Leon se quedó dormido rápidamente, pero no pasó mucho tiempo antes de que su cuerpo lo traicionara. Aquella conversación con Mariel había sido demasiado emocional, o quizás demasiado explícita y él no había tenido diversión en algunas semanas. Así que eso debía ser aquel calor extraño que parecía envolverlo, y aquellos sonidos sensuales provenientes del otro lado de la cama.
“¡Joder, ahora sí estoy bien! ¡Soñando que hago gemir a Mariel! ¡Lo que me faltaba!” gruñó mentalmente, pero cuando abrió los ojos su respiración se detuvo por un instante.
No era un sueño.
Mariel sí estaba gimiendo, con la respiración entrecortada y una mezcla de placer y vulnerabilidad retratada en el rostro. Leon pasó saliva, sintiendo cómo la temperatura de su propio cuerpo se disparaba.
"¿Pero qué diablos…?!” pensó descolocado pero por supuesto que lo primero que cruzó su ánimo fue una punzada de celos.
¡La condenada le había dicho que tenía sueños húmedos con ese tipo! Y no era que se tomara completamente en serio su título de esposo… o que fuera un puritano ni nada por el estilo… o tampoco era que ella pudiera evitarlo porque esas cosas eran inconscientes… ¡¿Pero en serio tenía que soñar con un tipo que ni la miraba!?
¡Eso le encendía la sangre! ¡Le daban ganas de despertarla y… y…!
Pero no podía, porque eso solo sería peor, despertarla y que ella supiera que estaba haciendo todo ese escándalo solo la haría sentir peor.
Intentó ignorarlo, pero cada gemido de Mariel lo desesperaba más. ¡Y ella diciendo que no era sexi!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....