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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 956

CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 5. Curvas de infarto

Chloe se quedó allí, incapaz de hablar, mientras las palabras de Elías flotaban en el aire, haciendo que todos en la mesa se sintieran incómodos, pero también... intrigados. Quizás antes nadie la habría mirado, pero después de semejante declaración de un hombre como él, todos querían saber qué tenía la chica que lo había embobado en un solo segundo.

La cena terminó, y Chloe no pude decir que se había llevado mucho a la boca, porque a fin de cuentas no podía evitar sentir como si todo hubiera sido una actuación en la que ella era la protagonista no deseada. Bastaba verle las caras a su madre y a su hermana para darse cuenta. Sin embargo parecía que el tonto que la había metido en el problema de verdad no lo notaba, porque cuando Elías se levantó para irse, se acercó a ella con una sonrisa.

—Espero que haya hecho tu noche un poco más divertida —dijo como si realmente pensara que había sido una buena idea.

Chloe no estaba segura de qué responder. Él parecía creer que era digno de un premio y ella sabía que cuando todos se fuera solo le quedaría una pelea de proporciones épicas en la que ella sería la hermana cruel y mala que había arruinado la noche de Claire.

—Solo me has hecho el infierno aún más insoportable —le respondió sin rodeos.

Elías la observó por un momento, con los ojos fijos en los suyos, y notó un montón de cosas que no le gustaban: miedo, incertidumbre, agotamiento.

Por un segundo batalló con el hecho de tener que irse dejándola allí, porque no le cabía dudas ahora de que “el infierno” era su casa. Sabía que ya no podía quedarse allí, pero odiaba imaginar que después de irse, sus acciones tendrían consecuencias y no para él.

Se dio la espalda y toda la satisfacción se borró de su rostro mientras conducía de regreso a su departamento, que estaba estratégicamente ubicado junto al de su hermano.

La puerta se abrió con un fuerte clic, y ahí estaba Nico, esperándolo como siempre, con aquella expresión curiosa porque sus “experimentos sociales y amorosos” eran a veces un poco macabros pero siempre lo ayudaba a poner las cosas en perspectiva.

—¿Cómo fue? —preguntó Nico con prisa y Elías dejó escapar un suspiro entre frustrado y resignado.

—Claire ni siquiera se dio cuenta de que nos habíamos cambiado, hermanito —respondió, pasando de largo y dejándose caer sobre el sofá—. Estaba demasiado ocupada manoseándose con uno de sus "amigos" en el salón. Fue patético.

Nico no pareció sorprendido. Solo hizo una mueca y se dejó caer en el sofá frente a él mientras le lanzaba una cerveza.

—Ya me lo imaginaba —dijo con una risa seca—. No te niego que al inicio me gustó lo segura de sí misma que es, pero algo no encajaba —suspiró con dramatismo—. Qué bueno que al menos tenemos este juego para descartar rápido a las chicas que no sirven.

Elías asintió, y aunque tardó un minuto en revelarlo, su declaración hizo que Nico se echara hacia adelante en su silla.

—Pero alguien más sí se dio cuenta —dijo Elías, volviendo a mirar a su hermano con seriedad.

—¿Qué tú no eras yo? ¿Quién? —preguntó este con curiosidad.

—Chloe —dijo Elías y Nico frunció el ceño, evidentemente confundido.

—¿Chloe? ¿La "asistonta" de Claire? —preguntó, sin entender del todo, pero su hermano negó con la cabeza, con una expresión seria y cara de pocos amigos.

—No. Chloe no es la asistente de Claire, y mucho menos es tonta —gruñó porque ya se había dado cuenta de que justo así la querían hacer ver—. ¡Es su hermana!

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