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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 994

CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 43. "Esos Keller"

Elías salió del departamento con esa mirada determinada que decía más que cualquier discurso. Y Chloe se quedó allí, con aquella promesa flotando en el aire, sin saber si las cosas iban a mejorar o a empeorar, pero bastante segura de que, fuera lo que fuera, él estaría a su lado para cuidarla.

Una hora después, Elías estaba entrando en el edificio ejecutivo de Pavillion Corp, una empresa que hasta hacía poco no le interesaba en lo más mínimo, pero que ahora... ahora algo personal.

—El señor Preston está en una reunión, ¿puedo agendarle una cita? —preguntó la recepcionista, un poco nerviosa al ver al hombre que acababa de llegar con su séquito de abogados.

—Dile que uno de sus accionistas mayoritarios está aquí. A ver si le parece buena idea dejarme esperando —Elías le dedicó una media sonrisa cargada de amenaza sutil.

La chica tragó saliva y corrió a hacer la llamada.

Minutos después, Elías entraba a la sala de juntas. El señor Preston estaba dando vueltas por la habitación con una cara que era mitad desconcierto y mitad contrariedad, pero su expresión se transformó cuando vio a Elías caminar con paso firme hasta el otro extremo de la mesa.

—¿Tú? ¿Qué diablos haces aquí?

—Buenos días, señor Preston, aunque presiento que solo serán buenos para mí —dijo Elías mientras se acomodaba en el asiento principal, claramente usurpando el lugar de Preston sin pedir permiso—. Vine a cumplirle una advertencia que le hice hace tiempo —sentenció alargando la mano hacia uno de sus abogados y poniendo frente al padre de Chloe aquella carta de despido.

—¿Qué estupidez estás diciendo? ¡Tú no formas parte de esta empresa! ¡No me puedes despedir!

Elías alzó una ceja, luego le hizo una seña a uno de los hombres a su lado. Este le entregó una carpeta que él deslizó con elegancia por la mesa hasta el señor Preston.

—Adquisición mayoritaria de acciones —murmuró Elías—. He estado acumulándolas en los últimos días así que tengo todo el derecho a despedirte. Sé que has sido el CEO de esta empresa en los últimos diez años, que de esto depende tu vida y tu familia… y también te advertí por qué te lo iba a quitar. —Elías se echó atrás en su asiento y cruzó los dedos—. Así que siéntete libre de vaciar tu oficina y lárgate de este sitio, porque ya no eres más el CEO.

Por un segundo el señor Preston pareció a punto del colapso, miraba los papeles pero realmente no estaba viendo nada.

—No… no puedes hacerlo… No puedes echarse así sin más, esos no son los protocolos de esta empresa. ¡Tiene que reunirse toda la junta de accionistas y…!

—¡Reunidos estamos! O mejor dicho, solo yo —sonrió Elías empujando más la carpeta hacia él—. Compré absolutamente todas las acciones, así que como verás, no solo soy parte. Ahora soy la empresa.

El señor Preston hojeó los documentos como si estuviera viendo un fantasma. Su cara se puso roja, después blanca.

—¿Qué clase de juego es este…?

—Ninguno. Esto es muy real, como todo lo que le han hecho a Chloe. Años de abuso, humillaciones, ataques. ¿Y sabes qué? Aguantó mucho. Es una mujer fuerte, valiente y ahora no está sola. Me calmé un poco después de la basura que le hicieron en su propia casa, bajo su propio techo donde tú debías haberla protegido, pero hora… —Elías hizo una mueca que le dio un escalofrío al señor Preston—. Meterse con ella de nuevo, de forma pública, sucia, me dio el empujón que necesitaba.

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