CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 45. Una apuesta peligrosa
Chloe llegó al restaurante con un nudo en el estómago y un dossier impecable en la mano. Nadie se atrevió a mirarla de más ni de menos, y el capitán de salón que la recibió en la entrada, la llevó hasta una mesa privada donde el cliente ya la esperaba.
Era un hombre de unos cincuenta años, perfectamente peinado y sonrisa afable, pero con ojos calculadores.
—Señorita Preston —saludó poniéndose de pie—. Un placer conocerla.
—El placer es mío, señor Huber —respondió ella con una sonrisa controlada mientras se sentaba frente a él.
El mozo trajo agua con gas y una bandeja de panes que Chloe apenas miró.
Durante los primeros quince minutos, todo fue cordial. Él le preguntó por su experiencia con la empresa de publicidad, por sus estudios, incluso por algunos detalles de la campaña anterior. Chloe respondía segura, con elocuencia, con el respaldo de alguien que se había preparado a fondo.
Por un lado el cliente parecía impresionado con que le hubieran dado una campaña, pero en el fondo a Chloe algo no le cuadraba.
Cuando llegó el momento de hablar de propuestas, le ofreció una idea deliberadamente poco arriesgada, conservadora, sin alma. Una que sabía que no iba con la visión que él tenía de la empresa; básicamente una campaña que no haría historia. Y sus sospechas quedaron plenamente confirmadas cuando el cliente… se entusiasmó.
—¡Exactamente eso estaba buscando! —dijo él, con los ojos brillando falsamente—. Clásico. Seguro. Me encanta la idea.
Chloe se quedó en silencio unos segundos, bebiendo un sorbo de agua sin apartar los ojos de él y luego suspiró con resignación.
—Usted no va a aceptar mi campaña —dijo de pronto, sin rodeos y el hombre parpadeó.
—¿Perdón…?
—Acabo de presentarle la propuesta más aburrida de la historia y eso ya es mucho decir para una empresa que vende medias, literalmente el producto más aburrido de la historia. Es genérica, sosa y nada que le sirva a su marca. Pero está diciendo que le gusta porque no quiere rechazarme de frente.
El señor Huber carraspeó como si lo hubieran atrapado con la mano en la masa.
—Mira, Chloe, discúlpame si soy directo, pero nadie quiere decepcionar a un Keller.
La muchacha frunció el ceño y dejó el vaso sobre la mesa.
—Lo comprendo. El problema es que Elías es mi novio, pero no es mi cerebro, no es mi trabajo y definitivamente no mi voz.
—Lo sé. Pero es difícil separar las cosas cuando uno sabe quién está detrás… —Huber se encogió de hombros—. No quiero quedar como el idiota que le dijo que no a la novia de Elías Keller.
Chloe bajó la mirada por un segundo. Le ardían los ojos. No de tristeza, sino de impotencia. Estaba a punto de levantarse y marcharse cuando sintió que alguien se detenía junto a ella.
—¿Problemas con la cuenta? -dijo aquella voz risueña que siempre la sacaba de los peores momentos y Chloe levantó la vista para mirar a Elías.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....