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Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 101

Si no fuese por mi máscara estaría riendo histriónicamente ante tanta hipocresía. Por eso entiendo a la perfección el rostro de confusión de Giana y cómo le debe estar susurrando el chisme de la verdad a Derek. He de resaltar además que el rostro de descontrol y envidia de Amanda es muy grande, como para no satisfacerme.

Sergio no dio un discurso así de lame botas en su boda. Ups.

—Te he visto crecer en una mujer fuerte, determinada y tenaz. A partir de ahora los dos se enfrentarán a nuevos desafíos y nuevas experiencias, en los cuales contarán con mi absoluto apoyo. A ustedes — finaliza papá alzando su copa y con el resto siguiéndole.

Estamos chocando nuestras copas, y a esto de beberlas, la voz de Amanda nos interrumpe a la mayoría.

—¡Quisiera agregar algunas palabras más! — casi que grita.

Los invitados se quedan a la espera de lo que dirá, una opresión me gana en el pecho. Temo lo que dirá, sobre todo por estar la familia de Luciano presente. Sudo a millón debajo de mi vestido de novia.

—Hermana — me mira con hipocresía y sé que resentimiento — he de admitir que son una pareja muy apasionada que-

—Lo siento cuñada, pero antes de más discursos ¿podríamos cenar? Estoy hambriento y he llevado una dieta de líquidos estricta para entrar en este traje — bromea Luciano.

Las risas no tardan en llegar, y bendito sea Luciano, los empleados no tardan en guiarnos a las mesas correspondientes para que la cena sea servida.

Un alivio gigante se apodera de mí, una ira gigante se va apoderando de mi querida media hermana.

……

No sé si sea porque ya tenga los papeles de matrimonio firmados, si porque ya hayamos sobrevivido a nuestro primer baile, o al discurso de Sergio y el intento de saboteo de Amanda, pero esta cena es de lo mejor que hubiese comido en mi vida.

La carne se deshace en mi boca, y la salsa me hace tener fantasías de volver a probarla, ni la he terminado. Así de buena está. No es lo único bueno, las entradas estuvieron de maravilla, ni qué decir del vino. Tampoco estoy sola en esto de disfrutar de la cena, me alegra que los invitados que me importan estén disfrutándola. Incluyendo a Luciano es obvio que ama la comida, no ha dejado ni rastro de ella.

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