Para nuestra desgracia, las advertencias de Giana resultaron ser ciertas. Eso es lo que estamos comprobando al ver en pleno salón a Liam golpeando a mi papá y mi papá a Liam. Los dos lucen mal, hasta veo sangre en la camisa de Sergio y en la nariz de Liam. El resto de los invitados están alejados de esos dos, alarmados por la escena. A excepción de algunos casos.
Por ejemplo, Lucia, Clara y Leah están sacando a los niños del salón; mientras que América está sentada en una silla sin reaccionar y pálida. Esa señora no hace nada, ni ve la pelea que se debe estar llevando a cabo por su culpa. No hace falta mencionar el bochorno de los padres de Andrew o el propio Andrew, ni la desesperación de Amanda. Esta le ruega a su madre que reaccione, ella no lo hace.
Antes de que quieran ir por otra ronda de golpes, y por tumbar más de la vajilla del hotel, ya que se ve que tumbaron parte de esta en la mesa próxima; Lemuel y ahora Luciano se meten en el medio de esos dos. Lemuel sosteniendo a su hermano, y Luciano a su suegro.
—Es suficiente con los dos. ¿Sería mucho pedirles contención en mi boda? — exclama Luciano.
Sergio se suelta del agarre de Luciano. Le mira altivo y estira su chaqueta.
—Es lo que deberías pedirle a tu padre. Le dije que mi esposa no quería hablar con él, e insistió en hacerlo — argumenta Sergio.
—¿Es como él dice? — le pregunto a Giana y a Derek a mi lado.
—Yo no sé cómo comenzaron a pelear. Sólo vi a tu suegro siendo lanzado por una de las mesas — dice Giana.
—Tu papá exageró, no era para que se pusiera así con el otro señor por tocarle el hombro a tu madrastra — agrega Derek.
Con que eso fue. El regio e inalterable Sergio Belmonte había perdido los estribos. Un hecho sumamente raro en él, que todo era sobre el control y la dignidad. No me parecía muy digno actualmente. Podría regocijarme de la vergüenza que él mismo se había hecho pasar, pero lo único que siento al ver a Liam es una lástima profunda.

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