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Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 118

Era un descarado. Sin embargo, debía aceptar que me había casado con un descarado y trabajar con ello. Todo en los matrimonios era sobre mediaciones ¿no?

—No veo por qué no podemos hacer las dos cosas al mismo tiempo. Por los días disfrutar de las bondades de Sri Lanka y por las noches… hacer lo que tú quieres — ofrezco.

Con eso a Luciano se le prende el interés.

—¿No pondrás como excusa que estás muy cansada en las noches? Este no es un sitio al que venir para relajarse. Y lo siento, pero no quiero montar elefantes, quiero montar a mi mujer.

Cierro los ojos por el hecho de que Luciano me suelte semejantes perlas sin filtro alguno. Es como si me dijese cualquier cosa que se le ocurriese. No sé si eso es bueno o malo a este nivel.

—Tengo energía de sobra. Puedo con ambas cosas — presumo.

—¿Si puedes? — se aproxima peligrosamente a mi rostro.

—Obvio que puedo — afirmo sin retroceder.

—Demuéstramelo ya — exige Luciano subiéndome a sus piernas a horcadas de un tirón.

Suelto un grito de sorpresa ante tal acción y su fuerza para moverme como muñeca de trapo. El movimiento es tan brusco que mi taza se tambalea y está a punto de caer.

—Te dije que tenemos un itinerario que cumplir — le regaño.

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