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Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 121

—Buenas noticias, me ha bajado. Mi plan de atraparte con un bebé no deseado ni por ti, ni por mí, no me ha dado resultados. Qué trágico ¿no? — ardo en sarcasmo.

Escucho un sonido de obstinación de parte de mi esposo.

—No te pongas esa ropa de dormir. Reservé una cena para los dos en un restaurante del resort — afirma levantándose.

—Puedes ir a cenar sin mí. No tengo ganas de salir, quiero dormir.

—Puedes dormir después de la cena. Nada te cuesta.

—Sí me cuesta. Mucho me cuesta — insisto.

—¿Más que la reservación que hice para cenar en ese restaurante bajo el agua? ¿Nosotros dos solos? No lo creo. Eso no es posible.

Mis manos se detienen al momento. Ese restaurante del que habla, era una de las cosas que más quería hacer al llegar a este hotel. Además, dijo que estaríamos nosotros dos. Por lo tanto, decido aceptar tal invitación. Únicamente para comprobar si era así de bueno como decían las reseñas.

—Iré… para no perder la reservación. Nada más.

….

Las reseñas no mienten sobre el restaurante, estar en esta mesa con el techo y paredes de cristal, me da una vista asombrosa del fondo marino. Hay peces nadando por doquier y hasta he visto a una tortuga marina. El menú que hemos seleccionado, tampoco suena mal. Es un sitio encantador y para mi pesar ridículamente romántico en el que estamos solos.

No me ayuda que a Luciano se le haya ocurrido vestirse así, con esa camisa y pantalón blancos. Da una vibra relajada y fresca. Nos traen el primero de los platos, es un tartar de atún. El primer bocado me asegura que el resto de la comida será igual de buena. Está exquisito.

—Aunque haya usado mal mis palabras, debes entender mi posición, Marianne.

Esa es una interesante forma de iniciar una conversación por parte de Luciano. Termino de tragar el bocado de comida.

—¿Cuál es esa posición si puedo saber?

—No quiero hijos. Mucho menos hijos no planificados. Te lo dije desde antes del matrimonio. Lo aceptaste.

—Yo sé que no quieres hijos. Como yo tampoco quiero hijos no planificados contigo. Pero ¿era mucho pedirte que entendieses que soy nueva en esto? ¿Qué se me pasó el tomarme la píldora? A ti también se te ha pasado todas estas veces usar condón y no te recriminé por ello. Ni te acusé de quererme embarazar. ¿Cuál es tu excusa ah?

A Luciano le cuesta vocalizar lo que me dirá, hasta que finalmente, lo hace.

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