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Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 143

Al ir acariciando así en mi botón, vuelvo a morder mi labio para no alzar la voz. Sin embargo, no lo puedo resistir más, se me sale un gemido muy alto y se me saldrá otro…

—Shhh… shhhh… — Luciano dice esto tapando mi boca fuertemente con la mano libre — Tratemos de no ser escuchados desde afuera.

Tal gesto es martirizante para mi persona, porque más me excita. La desesperación de querer gritar y que su varonil mano me lo impida, es delicioso, tan delicioso que termino ahí mismo. El goce no acaba aquí, es por igual delicioso que una vez mis piernas están debilitadas por mi orgasmo, me guíe a recostarme del escritorio, suba la falda y entre en mí de un solo golpe.

La intensidad de sus embestidas es tan grande que tengo que aferrarme al otro lado del escritorio. Las cosas en este tiemblan con los empujones, y mientras más fuerte me da, más los ojos se me llenan de lágrimas. Al estar a poco de acabar por segunda vez, Luciano se me adelanta, termina dentro de mí.

Estar llena de él no me es suficiente. Quiero más.

—No pares. Sigue — le pido.

Obedientemente él continua, aunque antes me gira de alguna forma para que nos veamos, lo hace como si fuera una muñeca de trapo para él. Lo encierro entre mis piernas y brazos, muerdo su hombro quizás más duro de lo que debería. Llegó otra vez al paraíso.

Escuchamos nuestras respiraciones cansadas por un rato. El primero en hablar es él después de eso, se separa un poco de mí, aun así, continuamos tocándonos mutuamente.

—No quiero retirar la exclusividad de nuestra relación. No he faltado a ella — afirma.

—¿Eso quiere decir que, si te pido que nos hagamos un examen de ETS, ambos saldremos limpios? — lo pongo a prueba.

—Podemos hacer lo que quieras. Los exámenes o… abrir el acuerdo. ¿Quieres acostarte con alguien más, es eso? ¿A quién tienes en la mira? — desde que habla de abrir el acuerdo su expresión se vuelve triste. La mía igual, no he pensado en lo último ni una sola vez.

—Lo dije para molestarte… — revelo decaída. Él me sonríe con pesadez.

—Eres joven, hermosa y sólo has tenido sexo conmigo. Es natural que te sientas tentada a estar con otros hombres.

—Ese no ha sido mi caso… pero… supongo que te sientes identificado, porque sí ha sido tu caso. ¿Has tenido la oportunidad de acostarte con otras mujeres durante nuestro matrimonio? ¿Te has sentido tentado? — sueno destrozada porque es como lo estoy.

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