Entrar Via

Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 148

Luciano quejándose de una situación que él mismo provocó no es ni sorprendente, ni digna de alguna reacción fuerte de mi parte. Que esté viendo como si fuera a caerle a golpes a Mateo en tres segundos, también provoca lo evidente, que este se sienta intimidado.

—No hablábamos de nada importante. Me están llamando por allá… — comenta Mateo para después alejarse de nosotros.

Mi esposo ahora es a mí a la que mira con esa expresión de matón. No me molesto en regañarlo o defenderme. No tenía caso.

—Estoy esperando una explicación — dice.

—Yo también estoy esperando una. ¿Por qué llegas a estas horas? Ni a la cena pudiste ser puntual — le recuerdo.

De repente a Luciano le cambia la expresión, sonríe y le pide a una mesera que pasa cerca uno de los tragos que lleva en su bandeja. Bebe de este.

—Estoy cansado de hacerte esta escena de celos. Pasemos de esa y lleguemos al ofrecimiento de una recompensa para calmar mi posesividad — habla el loco este.

Entrecierro mis ojos. Cambiando de tema como siempre lo hace.

—¿Qué te hace pensar que quiero darte alguna recompensa? Si te quieres molestar por verme hablar con Mateo. Moléstate, es tu problema, no el mío — suelto con facilidad.

Él se toca el pecho, tal cual como si le hubiese golpeado allí con fuerza.

—¿Cómo puedes ser así de dura conmigo? ¿Mis sentimientos no significan nada para ti?

Finjo que lo pienso para darle alguna respuesta negativa y seguir sacándolo de quicio.

—Muy poco. Podrían importarme más si entre tus virtudes estuviese la puntualidad.

Mi esposo revira sus ojos, y bebe más de su vaso.

—Sabes que no me gusta la parafernalia de esa clase de eventos. No puedo con los discursos corporativos cursis, ni mantener una sonrisa falsa por más de tres minutos. Te fue bien sin mí, lo sé.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Un contrato inesperado con mi jefe