—Esto no estaba entre los planes… — niega lentamente Clara igual de atónita que yo — Pensé que se casarían en una prefectura sin fiesta. No así. Ese no es mi suegro, no el suegro que conozco…
Voy a ponerle mi mano en el hombro como gesto de compañía, pero Clara va detrás de su esposo que se marcha de la fiesta el triple de molesto.
—Eso fue fuerte — comento con Luciano. Qué no me responde nada, lo cual me extraña.
Volteo para mirarlo, descubro el motivo para que se quede mudo, Liam se está acercando a nosotros. Su lenguaje corporal es tenso, no sabe qué decir. Luciano está callado, e igual de tenso.
—¿Sabía de la boda sorpresa señor Liam? ¿Por eso bajó de su habitación? — le pregunto con simpatía para llenar el silencio.
—Me llamó para contármelo hace unos minutos. Sabía que era cierto. Mi hermano no inventa patrañas por hacerlo — revela.
—También parece que se lo contó a Leonel. De que los reunió, los reunió… — comento con una sonrisa.
Aun así, si no hablo yo, parece que no habla nadie. Ni padre, ni hijo intercambian palabras. Hasta que pasa uno de los meseros con más vino, en eso Luciano pone su copa casi llena en la bandeja. Da una seña para que el mesero se vaya.
—Deberías evitar que tu hermana huya como lo quiere hacer — sugiere Luciano.
Tanto Liam como yo vemos a dónde Leah está, que está cerquita de la puerta, como queriendo huir a escondidas del salón cubriéndose el rostro con ambas manos esta vez.
—Sí… hablaré con ella — afirma Liam dirigiéndose a donde esta. Aunque…
—Necesitarás refuerzos con eso… — habla como quien no quiere Luciano — ¿Vamos los tres?
Mi sorpresa y la de Liam se juntan. Sin embargo, vamos los tres a la carga para impedir que Leah abandone la fiesta.

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