El poder del chisme no debe ser subestimado nunca. Una muestra de ello está en lo que estamos haciendo ahora mismo. Liam, Leah, Luciano y yo digamos que andamos supervisando que la pelea que tienen Leonel y Lemuel no avance a más. ¿Cómo lo hacemos? Pues, pegados a la pared de la habitación continúa a donde ellos están.
—¿Está bien hacer esto? — pregunto susurrando a los tres que tienen sus oídos pegados a la pared.
—Claro que no lo está. No escucho nada — protesta Leah susurrando.
—Si no escuchas es que no están hablando, esta pared es muy fina. Se escucha todo dentro del estudio — responde susurrando mi suegro.
—¿La falta de alcohol en la sangre te despertó la curiosidad de nuevo? De pequeño eras un fisgón, por eso papá te castigaba tanto — menciona Leah en el mismo tono.
Es interesante aprender que el señor Liam fue una vez un niño curioso que exploraba esta mansión a pesar de las fuertes reprimendas de su padre. Tal cual Luciano si me preguntan, que cuya pasión por meterse en problemas y amor a los desafíos lo definen.
—De ser hijos de un hombre equitativo, tú también hubieses tenido tus buenos castigos por cómo te comportabas — contesta Liam a su hermana.
—Si los dos no se callan no vamos a poder escuchar nada — regaña por lo bajo también Luciano.
Los hermanos hacen el silencio solicitado, y nos quedamos a la espera de que los del otro lado hablen. Cuando estoy por decir que esto no vale la pena, justo allí escuchamos sus voces.
—¿Y bien Leonel? ¿Me explicarás por qué querías hacerme una escena en la fiesta o piensas quedarte en silencio por el resto de la noche? — interroga Lemuel.
—Mi intención no era hacerte una escena, era confirmar que estuvieses en tus cabales — responde Leonel.
—Preguntármelo frente a Selena, no fue la decisión más acertada — devuelve Lemuel.
—Tampoco que ella se quiera meter en cada conversación que tenemos los dos y aparentar continuar teniendo el mismo trato de antes de que fuese tu pareja — Leonel suena muy serio.
—Selena no se quiere meter en todas nuestras conversaciones, quería apaciguarte porque te dirigiste a nosotros alterado.

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