Luciano no durmió conmigo, aun así, lo veo a la mesa con el resto de los Brown en el almuerzo. Ese almuerzo al que terminé bajando. Están la mayoría: Leandro, Lucía, Liam, Leah, Leonel, Lemuel y obviamente, Luciano.
Tomo uno de los asientos al lado de mi comunicativo esposo que me mira de reojo.
—¿Pudiste descansar? — me pregunta bajamente él.
—¿Tú pudiste hacerlo con lo sucia que debes tener la conciencia? — le respondo en el mismo volumen. Esto le lastima.
—¿Clara y Selena no nos acompañarán? — dice Lucía a Leonel y Lemuel mientras nos sirven la comida.
—Ambas bebieron más de la cuenta. Están de resaca — comunica Lemuel.
—¿Y Sara? — insiste Lucía.
—Está haciendo horas extras como niñera de su hermano y primos. Quiere ahorrar para costearse su propio viaje escolar a Disney — explica exhausto Leonel.
Mirando esta casa, y el modo en el que vive esta gente, no creo que Sara tenga que ahorrar para un viaje escolar. Aunque conociendo lo energética e independiente que se ve es, no me extrañaría.
—¿No es el mismo viaje al que irá con Lorenzo? ¿Los dejarás ir juntos al extranjero? — se burla Leandro.
A Leonel esto no le cae en gracia.
—¿Qué parte de es un viaje escolar no entiendes? Sus profesoras estarán atentas a ellos — asegura Leonel sonando como si esto le molestase.
En otro contexto sonreiría por sus celos paternales ante un potencial novio de su hija adolescente. Pero en el contexto actual, no soy capaz de hacerlo. La comida va pasando entre más comentarios rutinarios y chistes entre los miembros de la familia. Los únicos que no nos integramos somos Luciano y yo.
—¿Pudiste resolver la diligencia que tenías pendiente en la mañana? — pregunta Liam a Lucia.

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