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Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 70

Tampoco la incomodidad tonta de América me hace sentir mejor. A Luciano sí que lo hace, él sí que gozaba de este tipo de torturas. En especial, esas dirigidas al pasado de América. En más de una ocasión le ha preguntado sobre su supuesta preparación como arqueóloga en Egipto, o de que si era cierto que hablaba chino mandarín. América más mal no podía parecer. Ha pedido ir al baño como tres veces.

Sergio ni le prestaba atención a su mujer, estaba más pendiente de saludar a los invitados y entretenerlos. En aparentar ser el padre perfecto, sólo frente a los familiares, sino frente a sus empleados. Medio Belmonte Raíces está en esta fiesta de 400 almas. Lo que me hace recordar que Giana, también me había dicho que estaba por aquí.

—Vuelvo en unos instantes. Saludaré a Giana — le informo a Luciano.

Este me da una sonrisa y sigue encantando al resto de la mesa. Por mi parte, busco a mi amiga, me la consigo en una mesa muy al fondo, y me cuesta encontrarla de hecho. Ella está con nuestro equipo de trabajo, Maite, Mila, Karen y Oliver.

—¡Amigaaa! — ella se alegra al verme y me viene a abrazar. Le correspondo el abrazo y saludo al resto.

—¿Cómo la están pasando? ¿La comida es de su agrado? — les pregunto.

—Nunca había comido tanto en mi vida — responde atragantándose de un pasapalo Oliver.

Maite le da un codazo para que se comporte.

—Está haciéndose el gracioso, cuando debería comportarse. ¿Podemos felicitar a los novios ya? — cuestiona Maite.

—Adelante. Están cerca de la pista de baile, ya ha descendido la marea alrededor de ellos —les invito.

Todos se marchan para esa formalidad, a excepción de Giana que se queda conmigo. Ella toma como rehén uno de mis brazos.

—Oye. ¿Viste quién anda por aquí? ¿Y me preguntó por ti? — comenta cómplice.

—¿Quién?

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