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Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 89

—¿Las máscaras ahora sí están cayendo?

—No es una máscara, es mi vida. Casarme contigo es un riesgo que necesita de una revalorización. Era ajena al peligro que representaba casarme contigo, ahora no. ¿Qué dices de eso?

—¿Cuánto quieres? — menciona arisco.

—100.000 $ libres de impuestos, por año — lanzo al aire un monto que es el doble de lo que gano yo al año. Mucho dinero para mí, para él, no debe ser tanto.

No sé si es decepción lo que leo en sus ojos o ira infantil, sea lo que sea, Luciano rompe en dos el contrato y lo tira hacia atrás.

—Tendrás tu dinero. Baja a comer — dice amargo adelantándose en esa tarea.

Un sabor desagradable se me atora en la garganta. Me siento culpable y asustada, pero aliviada. Dinero, todo esto es sobre dinero, apariencia y sexo. Debía metérmelo en la cabeza si quería sobrevivir al mundo que se me abalanzaba encima.

……

Con dichos pensamientos en mente, bajo tal cual él me lo ha pedido. Al seguir su rastro, llego al gran comedor de los Brown y con ello veo en la mesa a varias personas que no conozco como al hombre sentado a la cabeza o la señora similar a él a la izquierda. Otras que sí, a la derecha están Lucía y Clara.

—Es tiempo de las presentaciones, o la segunda ronda de ellas. Esta es Marianne, mi futura esposa — presenta Luciano pareciendo un hombre completamente diferente del que rompió el documento hace poco. Ese no me estaría tocando con cariño la espalda como lo hace.

La señora con el cuello cubierto en perlas, y ese aire estirado, me analiza de pies a cabeza con una mueca en la boca. Mientras que el hombre a la cabeza, me sonríe con dulzura. Sé rápidamente, que el hombre debe ser el primo que quiere Luciano, Leandro. Y la señora, debe ser su mamá.

—Es un gusto conocerte Marianne. Nuestra casa es tuya. ¿Cómo te has sentido desde que llegaste? — habla este.

—También es un gusto para mí. Es hermosa, gracias por recibirme — saludo.

—¿Marianne “qué” dijiste? ¿De quién eres hija? — cuestiona odiosamente la señora. Esa debe ser Leah, sí o sí.

—Belmonte, soy hija de Sergio Belmonte — revelo.

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