En lo que llega la degustación famosa en una base de copas, más me emociono y bebo feliz de la vida. Les cuento de mi terrible encuentro con Sergio y Amanda. Ellos me cuentan de cómo se quedaron encerrados en el ascensor esta mañana. Nos reímos, bebemos, y hasta bailo un rato con Giana en la pista de abajo mientras Derek se entretiene con unos conocidos que se encuentra.
Pasadas un par de horas, y tras hacer una cola súper larga para el baño de damas, Giana y yo podemos descansar en nuestra mesa asignada.
—Te juro que la próxima vez orino en el baño de hombres — se queja mi amiga. Río con muchas ganas.
—Me uniré a ti. Ni cuenta se darán — comento.
—¿El jefe se ha dado cuenta de dónde estás tú, por cierto?
—No lo creo. No hemos hablado hoy. Sigue igual de distante — revelo algo triste.
—¡No en mi guardia! ¡Derek, Pedrito vengan los dos ya! — grita Giana, será por el alcohol.
Derek y Pedrito, que es uno de los conocidos que se encontró, se acercan a la mesa interesados. Pero el interés se convierte en confusión cuando Giana hace sentarlos uno a cada lado mío.
—Rían y beban entre ustedes. Pedrito, ponle la mano en el hombro a mi amiga. Finjan que no estoy aquí — ordena la loca esta con el celular en la mano, nos quiere fotografiar supongo.
—¿Qué quieres lograr con eso? — expreso la confusión de los tres.
—¡Rían y beban les dije! — vuelve a ordenar.
Hacemos lo que nos pide. Finjo que río, Pedro pone su mano en mi hombro, y Derek bebe de su copa. La foto es tomada, y se nos cae la pose.
—¿Puedo saber para qué es esa foto? — pregunta Derek perdido.
—Te explico después mi corazoncito. Vayan, vayan con los demás — pide Giana ocupada de su celular.
Los dos amigos se marchan sin dejar de estar confundidos. Más yo lo estoy, cuando ella termina de escribir dramáticamente algo. Creo que lo ha enviado.
—Pon tu celular en la mesa — pide, y pongo extrañada mi celular en la mesa. Giana cruza los dedos y se muestra ansiosa — Sólo espera. 1. 2. 3. 4. 5…

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