Antes de que Rafaela pudiera reaccionar, una silueta oscura se interpuso frente a ella. Liberto la tomó por la cintura, esquivó rápidamente el ataque por la espalda y soltó una patada. Al instante, se escuchó un grito desgarrador. Cristina y la botella salieron rodando por el suelo. Yara se quedó paralizada por el asombro antes de correr desesperada hacia su amiga.
—Cristina... Cristina, ¿estás bien?
Cristina se retorcía de dolor en el suelo, incapaz de articular palabra. Cuando Yara levantó la vista para ver quién había atacado a su amiga, se topó con la mirada fría y despiadada del hombre. Su sola presencia imponía una presión tan asfixiante que Yara sintió que el aliento la abandonaba por completo.
Rafaela miró al hombre a su lado, cuya aura era imponente y aterradora. Confundida, siguió con la mirada el rastro hasta la botella que yacía cerca de Cristina y por fin entendió lo que había intentado hacer.
—¿Quién les dio el atrevimiento para ponerle una mano encima? —preguntó Liberto con voz gélida.
—No... no fuimos nosotras. Fue Rafaela, ella nos golpeó primero. Cristina solo se dejó llevar por el enojo —intentó explicarse Yara, presa del pánico—. Y... y además... ¡insultó a Penélope! De lo contrario... ¡Cristina no se habría molestado tanto!
Para colmo, intentaban voltear las cosas. Rafaela apenas iba a abrir la boca cuando escuchó a su lado una voz helada y desprovista de cualquier emoción.
—Revisen las cámaras de seguridad y llamen a la policía.
—¿Cómo... cómo puedes ser tan injusto? Cristina solo actuó por impulso, y para que lo sepas, ¡ella fue la primera en golpear! Te lo advierto, si te atreves a lastimar a Cristina, ¡Penélope jamás te lo va a perdonar!
—¡Ya cállate! —escupió Cristina, sintiendo que tenía las costillas rotas. Logró incorporarse a duras penas y, con el pecho apretado por la furia, clavó una mirada llena de odio en Liberto, escupiendo cada palabra—. Penélope fue una estúpida al aceptar estar contigo en primer lugar.
—Me importa un demonio si eres el presidente del Grupo Jara, jamás lograrás ganarte su corazón.
—Con razón prefirió comprometerse con Raúl Lozano antes que dignarse a mirarte.
—¡Aunque te arrodilles a suplicarle para que vuelva contigo, nosotras jamás dejaremos que eso suceda!


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...