Justo cuando estaba a punto de besar a la chica, Raquel sostuvo el rostro del hombre con ambas manos, lo apartó suavemente y se levantó de su regazo de un salto. Con las manos detrás de la espalda, se inclinó ligeramente hacia adelante; el cuello de la camisa se deslizó un poco, quedando a la altura de sus ojos.
—Eres tonto, guapo. Tú y mi hermano no tienen punto de comparación.
—Él es mi familia. Por supuesto que mi hermano es el mejor.
Luis intentó extender la mano para atraparla de nuevo, pero Raquel lo esquivó ágilmente.
—Guapo, voy a preparar algo de cenar. ¿Quieres?
—¿Sabes cocinar?
—Por supuesto, sé hacer de todo.
—Como vi que no tenías nada en el refrigerador, fui al súper a comprar algunas cosas. Justo a tiempo... para que pruebes mi sazón.
—Pensé que las señoritas de la familia Huerta no sabían ni hervir agua... —murmuró, recordando a la señorita de la familia Jara que no sabía hacer absolutamente nada.
—¿Qué dijiste, guapo?
—Nada. Voy a bañarme.
Mientras veía al hombre entrar a la habitación principal, Raquel observó la pulsera de jade sobre la mesa de centro. Sin saber por qué, sintió una repentina inquietud en el pecho.
*Tal vez estoy imaginando cosas. A mamá ya se la llevó mi hermano en un vuelo privado de regreso.*
*Además, son dos personas de mundos completamente distintos, es imposible que él conozca a mamá. Seguro solo son ideas mías.*
*Y... tampoco es posible que él sepa quién soy yo realmente.*
En media hora, Raquel ya había preparado varios platillos que llenaban la mesa. Luis salió con una bata de baño, pantuflas de estar en casa y el cabello aún húmedo peinado hacia atrás. Al verlo, Raquel se acercó, lo tomó de la mano y lo hizo sentarse.
—Prueba rápido mi sazón. Tómalo como un servicio incluido por la tarjeta que me diste.
—¿Y bien? ¿Está rico? —preguntó Raquel, apoyando el rostro entre sus manos, mirándolo con ojos chispeantes mientras él daba el primer bocado.
Luis sostuvo su mirada. El tono oscuro de sus ojos se profundizó un poco; con los cubiertos, tomó otro bocado y luego bebió un gran trago de agua.
En realidad, él no toleraba el picante, pero al ver la emoción y anticipación en los ojos de la chica, decidió soportarlo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...