Entrar Via

Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 1135

El gusto de Rafaela por las cosas dependía enteramente de su humor. Originalmente quería esas flores porque pensaba ponerlas en su jarrón favorito, pero como el jarrón ya no existía, para Rafaela esas flores ahora no eran más que basura.

Al ver su desánimo, Liberto se dio cuenta de que al salir ni siquiera se dignó a mirarlo.

El auto de la familia Cruz pasó a recogerla. Rafaela se subió a la parte trasera y se sentó junto a Maritza.

Cuando las sirvientas estaban a punto de tirar las flores, Liberto les ordenó que las llevaran a una bodega desocupada en la parte trasera de la casa. Luego ordenó que colocaran las flores que aún no habían sido descartadas sobre una mesa vacía.

Justo entonces, Liberto recibió una llamada de Mauricio, y ambos comenzaron a conversar en francés para que los empleados no entendieran.

—Lo lamento mucho, joven amo —dijo Mauricio—. No logramos averiguar la identidad de los atacantes, pero la grabación de la cabina confirma que alguien dio la orden de desviar el vuelo. Cuando aterrizó y revisamos las cámaras de seguridad del aeropuerto, ya habían sido borradas. Además, todos los guardaespaldas que acompañaban a la señora fueron deportados en secreto a su país de origen apenas pisaron tierra.

—Rastreamos los vehículos involucrados, pero los autos fueron destruidos. Todo indica que fue un ataque sumamente planificado en contra de la señora. Solo hay un detalle muy extraño.

—Salvo por el rostro que fue lastimado, la señora no presenta ninguna otra herida en el cuerpo.

—La gravedad de los golpes le causó una contusión cerebral severa. Si la cirugía no sale bien, podría quedar en coma.

—Por otro lado, los empleados de la señora tienen a una persona en la mira.

—Habla —ordenó Liberto.

—Sospechan de la joven señora.

Liberto cortó una rama marchita con unas tijeras, podando las hojas sobrantes, y respondió con tono calmado:

—No fue ella. Si hubiera sido Rafaela, se habría vengado en el instante. Ella no se rebaja a usar trucos cobardes a escondidas.

—Pienso lo mismo —asintió Mauricio—. Conociendo el temperamento de la joven señora, habría desahogado su furia en el momento; no tiene paciencia para planear algo a largo plazo.

—Infórmale a Saúl Huerta y dile que se encargue él mismo.

Al fin y al cabo, tratándose de un tema que involucraba la reputación de la familia Huerta, Saúl no se quedaría de brazos cruzados.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera