Entrar Via

Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 984

...

El anochecer caía como un pesado manto gris sobre la mansión Huerta. Un olor penetrante y estimulante invadía la noche.

Había costado miles de millones restaurar la mansión Huerta a su antigua gloria. Cada rincón era un testimonio del imperio que la familia había construido; cada centímetro valía su peso en oro. Su existencia era la prueba del glorioso legado de un linaje que alguna vez dominó.

Al mirar el lujoso vestíbulo, en la mente de Liberto resonó aquella voz:

—Odio a cada uno de los miembros de la familia Huerta.

—Como era de esperarse, en la familia Huerta no hay nadie bueno.

—La familia Huerta casi mata a mi papá. Esto jamás quedará perdonado, nunca podré perdonarlos...

—...Incluso si me divorciara, jamás me enamoraría de tu hijo. Ya te lo dije... no soporto a nadie de la familia Huerta.

—¿Acaso la familia Huerta es tan grandiosa?

En efecto... no era la gran cosa.

Para obtener algo, hay que sacrificar otra cosa. Liberto lo entendía muy bien...

Esa noche, un feroz incendio devoró la mansión Huerta. Una espesa columna de humo se elevó, ocultando la mitad del cielo.

Cuando Liberto regresó al Apartamento Jardín Dorado, Rafaela aún no dormía. Estaba sentada frente al tocador, aplicándose crema corporal con el cabello recogido en un moño alto. Le dio un breve vistazo al hombre que acababa de entrar. Él, en silencio, se quitó el saco del traje.

—Ven aquí —le pidió ella.

Liberto se acercó. Rafaela tomó su saco, se inclinó y lo olió. —¿A qué hueles?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera