Sofía se acercó a la enorme cama.
Isabel levantó el pie, indicándole la zona que requería tratamiento, y al mismo tiempo le preguntó:
—¿Ya le preguntaste al Doctor Quintana cómo se prepara el spray?
—Sí, ya le pregunté. Pero no traje los instrumentos necesarios para fabricarlo aquí.
Sofía dejó su maletín médico en el suelo.
Comenzó a ponerse los guantes.
Isabel se recostó contra el cabecero de la cama, aburrida.
—Entonces, ¿qué hacemos con mi lesión? Mañana tengo que presentarme en el set de grabación, todo el equipo me está esperando.
—El Doctor Quintana me indicó un tratamiento alternativo. Te aplicaré terapia localizada con calor y agujas.
Isabel parpadeó, dudosa.
—¿Y con eso me curaré por completo?
—Sí.
—¿Estás cien por ciento segura?
—Por supuesto.
—Y si... después de que me lo hagas... ¿sigo sin mejorar?
Básicamente, estaba buscando que Sofía se hiciera responsable si algo salía mal.
Era evidente que estaba preparándole una trampa, lista para colgarle otra "culpa".
Al mirar a esa mujer, Sofía sintió cómo un instinto asesino comenzaba a burbujear en su interior.
Se dio cuenta de que olvidar el pasado era simplemente imposible.
Ella había cedido, había aguantado en silencio, había dejado ir a Isabel y a Leandro, pero ellos... ellos se negaban a soltarla a ella.
Ahora que Isabel había conseguido a Leandro y, con su ayuda, había pasado de ser un don nadie a una mujer rica, deslumbrante y envidiada, parecía que tenía la vida perfecta.
Pero no le bastaba.
Seguía acorralándola a cada paso, empeñada en destruirla hasta verla muerta.
Sofía se lo dejó muy claro, pronunciando cada palabra con firmeza:
—Voy a seguir al pie de la letra las instrucciones del Doctor Quintana. Si después del tratamiento no te sientes bien, entonces la responsabilidad total recaerá sobre él.
Isabel pareció decepcionada y apartó la cara.
—Bien, puedes empezar.
Sin embargo, miró hacia el pequeño sofá en el balcón, donde Leandro trabajaba en su laptop.
Con voz dulce y melosa, lo llamó:
—Leandro, ¿ya terminaste?
Él levantó la vista.
—¿Te duele mucho el pie?
—No es eso —Isabel parpadeó rápidamente, y sus ojos se llenaron de lágrimas.
Estaba a punto de llorar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...