Isabel Molina no se atrevía a tomarlo por vergüenza.
—Sofí fue al baño, ¿qué tal si... esperamos a que salga y le preguntamos? Si ella no lo quiere, entonces me lo tomo.
Dicho esto, levantó la cabeza y miró hacia el pasillo que llevaba al baño.
Al cruzarse de frente, Sofía Valdivia sonrió.
—La señorita Molina es tan amable y considerada, siempre pensando en los demás. Te regalo el café, tómatelo.
Sofía apretó los puños, conteniendo los dedos que ya se habían estirado, listos para agarrar algo de comer.
Caminó directamente hacia su botiquín para guardar sus cosas.
La terapia de Isabel había terminado, y en realidad, su pie no tenía ningún problema grave. Tras los masajes y los remedios, la tensión había desaparecido y se sentía de maravilla.
Ya podía irse.
Isabel bebía el café de Sofía, sonriendo con falsa preocupación.
—Sofí, aún queda pastel, ¿quieres un poco?
En la mente de Sofía apareció de inmediato el pastel completamente destrozado a cucharadas por Leandro Corona.
Qué par de lunáticos.
Uno se comía un extremo, la otra el opuesto, convirtiendo el pastel en un desastre baboseado por ambos lados.
Y ahora la invitaban a comer.
¿De qué lado se suponía que debía comer?
Del lado izquierdo que Leandro había probado, dejando su saliva.
Del lado derecho que Isabel había mordido, impregnándolo de su repugnante esencia.
¡Dios mío!
Dándoles la espalda, Sofía se frotó el pecho.
Estar cerca de ellos era un asalto constante a la lógica.
Enojarse no valía la pena, discutir con ellos solo la haría parecer igual de ignorante.
Querer reírse, tampoco.
Burlarse de la locura en la que había caído Leandro, un hombre que antes fue brillante, no hablaba bien de ella.
Al fin y al cabo, alguna vez estuvo casada con él.
El hecho de haberse casado con ese hombre en el pasado significaba que, en su momento, hacían buena pareja.
Ahora su matrimonio estaba roto.
Burlarse de su exesposo equivaldría a admitir que su antiguo yo había sido una fracasada.
Sofía estaba a punto de marcharse cuando Isabel dejó la taza de café en la mesa.
—Por favor, espera un poco más. Aunque mi pie ya está mejor, necesito observarlo. Si siento alguna molestia, será más conveniente que la doctora lo revise.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...