Como niñera certificada, comprendía perfectamente la importancia de la educación infantil.
No se trataba simplemente de enseñarle a Valentina que no debía arrojar cosas por la ventana.
La niña estaba frustrada y utilizaba el acto extremo de arrojar objetos para desahogarse.
La niñera continuó:
—Valen se puso a llorar, no dejaba de hacer berrinche diciendo que quería a su tío Leandro, que quería estar con su tía y su tío Leandro. Así que yo... me atreví a traerla.
Isabel preguntó:
—¿Y su hermano?
El hermano mayor de Valentina tenía siete años, estaba en segundo grado, y también estaba al cuidado de Isabel.
La niñera respondió:
—La señora Romero está en casa. Cuando salí, estaba preparando la cena e irá a buscarlo a la escuela.
—Entiendo.
Pero el problema seguía ahí, causándoles dolor de cabeza.
Valentina había comenzado a asistir a un exclusivo jardín de niños bilingüe desde los dos años.
El primer semestre había ido muy bien. Le caían bien sus maestras, jugaba felizmente con sus compañeros y le encantaba ir todos los días.
Pero este semestre, entraron unos gemelos a la escuela.
La niña se llamaba Ana, y era tan bonita y adorable que las maestras la mimaban más de la cuenta.
Valentina se peleó con Ana por el papel de Blancanieves y terminaron enfrentadas.
A Leandro le dolió tanto ver triste a Valentina que fue personalmente a la escuela y logró que expulsaran a los gemelos que la habían hecho infeliz.
Pero quién iba a imaginar...
Que la noche anterior, mientras estaban en el parque acuático, se toparían accidentalmente con Hernán Salinas.
Hernán cargaba al hermano de Ana, asegurando que era su hijo.
Al recordar esto, a Isabel se le dilataron las fosas nasales de la rabia.
Ella había investigado después. Hernán Salinas ni siquiera estaba casado y, mucho menos, tenía hijos. Definitivamente había perdido la cabeza o actuado por puro capricho y locura esa noche.
Pero por ahora, no podían ofender a Hernán, pues él estaba directamente vinculado a la poderosa familia Salinas.
Leandro acababa de entrar al círculo empresarial de Rosarito y estaba en una etapa en la que necesitaba aliados, no enemigos.
Las cosas sin importancia debían dejarse pasar.
Así fue como Valentina se quedó sin escuela.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...