"Vengan todos aquí, saluden a su tía."
"Los que deban disculparse, que lo hagan."
"Los que deban reconciliarse, que se reconcilien."
"De ahora en adelante, llévense bien. Ella es una figura de autoridad para ustedes."
Con las órdenes de Samuel Solis, Isabel Molina, Leandro Corona y Valentina Molina se acercaron al instante.
A Sofía Valdivia no le importaban las locuras que decía Samuel. Sin embargo, al ver a la señora Solis obligar a sus enemigos a acercarse y pedirle perdón... ahora le estaban empezando a gustar los delirios de Samuel.
Se quedó de pie, elegante y con una sonrisa serena.
"Isa, tú eres la que más problemas ha tenido con la doctora Valdivia. Tú primero, pídele perdón y promete que la respetarás en el futuro." La señora Solis empujó a Isabel por la espalda, obligándola a dar un paso al frente para liderar las disculpas.
Bajo la mirada de Sofía, Isabel frunció el ceño con fuerza.
"¿Tú... de verdad vas a casarte con Samuel?"
Sofía sonrió. "¿De qué estás dudando?"
Samuel estaba enfermo, no le llegaba ni a los talones a Leandro. ¿Cómo podría fijarse en él? Pero Isabel no podía decir eso en voz alta. La señora Solis, siempre protectora de los suyos, estaba presente junto con Samuel.
Sin otra opción, agachó la cabeza.
"¡Lo siento! Doctora Valdivia, dejemos nuestros rencores en el pasado. Desde ahora somos familia y me llevaré bien con usted."
La señora Solis sonrió complacida. "¿Todavía la llamas doctora Valdivia?"
Isabel apretó los dientes. "Tí... tí... tía."
"Sí, dime," respondió Sofía con naturalidad.
Cuando llegó el turno de Leandro, la expresión de sus ojos por encima del cubrebocas parecía dividida en dos.
Por un lado, Sofía notó sorpresa. Una sorpresa incrédula de que ella hubiera escalado por encima de él para convertirse en su tía, sometiéndolo. Después de todo, desde que se reencontraron, Leandro no había hecho más que intentar destruirla o planear cómo hacerlo. No descansaría hasta verla hundida.
Por otro lado, notó furia. A Leandro le dolía en el alma ver a su amada Isabel pidiendo perdón con lágrimas en los ojos; su tesoro más preciado había sido herido de nuevo.
O al menos, así lo percibía Sofía. Y la hacía sentir inmensamente feliz.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...