Tan pronto como Iván se dio la vuelta.
Julieta y Jimena se inclinaron sobre la mesa hacia Selina, tomándola del brazo para preguntarle intrigadas:
"Tía, tía, ¿qué quisiste decir con eso?"
"¿Por qué tiene que llevarse bien con Sebastián y su hermana? ¿No odiabas que Sofía anduviera detrás de mi tío?"
Selina miró la elegante espalda de Iván.
Sus mejillas se llenaron de un tono rosado por la emoción.
Ese hombre estaba a punto de convertirse en un magnate que miraría a todos desde arriba.
Y ella sería la esposa del presidente.
Por su futuro y el brillante destino que les esperaba, no le importaba darles unas migajas a Sofía y a sus hijos.
Con una sonrisa resplandeciente, Selina les contó el plan a las niñas.
"La diosa Isabel usó unos medicamentos y cremas de Clínica Serenidad, y se quedó maravillada. Dijo que eran milagrosos."
"Entonces, su novio, el señor Corona, decidió abrirle una gran empresa y le pidió a tu tío que se unieran. Hasta ya tienen el nombre: 'Farmacéutica Amoris'."
"En el futuro, Isa será la presidenta del Grupo Farmacéutico Amoris, y tu tío será el líder tecnológico del departamento de investigación. Controlará el corazón de la empresa, lo que lo convierte prácticamente en el vicepresidente."
"Juntos construirán un imperio."
¡Guau!
¡Qué increíble!
Julieta y Jimena aplaudieron.
"Siento que el señor Corona ama muchísimo a Isa", dijo Julieta, con las mejillas enrojecidas de emoción.
Desde que Sofía se había llevado a los niños a vivir fuera, ella tenía más libertad y podía usar su teléfono sin restricciones.
Últimamente se desvelaba leyendo novelas románticas de jefes millonarios.
La devoción de Leandro por Isabel era como ver una de esas historias hecha realidad.
Selina sentía tanta alegría como orgullo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...