La señora Campos se sorprendió y volteó a mirar a su hija.
Su niña, que solía ser tan tranquila y educada, en ese momento señalaba a la otra niña con indignación.
Era una reacción completamente inesperada.
—Coco —la señora Campos le hizo una seña con los ojos para que se calmara.
Pero Coco simplemente desvió su dedito y señaló hacia el reservado número seis de al lado.
—¡Mamá, mira! ¡Sebas y Anita están ahí!
La mirada de todos siguió la dirección del dedo.
En efecto.
Los dos niños estaban en el lugar.
Pero...
Iván Quintana y los suyos le acababan de decir que Sebastián y Ana no habían venido.
Y si a eso se sumaba que antes habían dicho que no tenía nada que ver con Sofía...
La señora Campos comprendió de inmediato lo que sucedía.
Miró a Selina Huerta y luego a Iván Quintana.
—Con su permiso, llevaré a Coco para saludarlos.
Apenas madre e hija salieron del lugar, Iván estalló de ira y regañó a Jimena.
—¿Quién te dio permiso para hablar? ¿Cuántas veces te ha enseñado Sofía que los niños no deben interrumpir cuando los adultos están conversando?
Jimena se había precipitado a soltar un montón de tonterías.
Era evidente que la señora Campos se había formado una mala opinión de él.
Esa niña imprudente había arruinado su imagen de hombre ejemplar.
En el chat de padres del colegio de Julieta, él figuraba como el tío y Sofía como la tía. Es decir, para el grupo de padres influyentes como la señora Campos, él y Sofía eran un matrimonio.
Con el espectáculo que Jimena acababa de armar, la señora Campos seguramente pensaría que le estaba siendo infiel.
Y la amante no era otra que Selina Huerta, con quien mantenía una actitud tan cercana.
¡Maldición!
Y, como era de esperarse, no la decepcionó.
—¿Por qué le gritas a Jime? Es solo una niña.
Iván aún no podía contener su enojo.
—¡Desde pequeña no tiene modales! Si no le enseño ahora, ¿qué clase de educación tendrá de grande? ¿Acaso no debería corregirla?
Selina abrazó fuertemente a Jimena, ofreciéndole su amparo incondicional.
—Jime solo tiene siete años, ¿qué va a saber ella? Además, si no dejas que los niños expresen su opinión en situaciones sociales, se acostumbrará a guardarse todo. Si no se atreve a hablar ni a moverse, crecerá siendo una persona insegura, tímida y miedosa. No querrás que de mayor sea una persona apocada y sin carácter frente a los demás, ¿verdad?
Ante semejante discurso, Iván se quedó sin argumentos.
Se sirvió una copa de vino, echó la cabeza hacia atrás, cerró los ojos y la bebió de un trago.
Selina le secó las lágrimas a Jimena.
—No llores, tu tío sabe que se equivocó. No debió gritarte, perdónalo. Hiciste muy bien, yo te apoyo. Las mujeres debemos atrevernos a hablar, a amar y a odiar. Hay que tener valor para ser nosotras mismas y brillar con luz propia.
Selina comenzó a consentir a Jimena y acercó la caja de regalo que le había dado la señora Campos.
Como jamás había ido al colegio de las hermanas, ni se había involucrado lo más mínimo en su educación, no tenía la menor idea de la relación entre la señora Campos y Sofía.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...