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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 145

Después de un forcejeo intenso.

Finalmente, el brazalete entró.

Julieta suspiró aliviada. Aunque la talla era un poco ajustada, al menos habían logrado ponérselo a su tía.

Para que su cumpleaños no tuviera sombras, ella estaba feliz y decidió no criticar más a la señora Campos. El regalo, a fin de cuentas, era satisfactorio.

Con una sonrisa radiante, Selina acarició el brazalete de jade.

—Es que estoy más rellenita, mis muñecas han engordado. Desde que estoy con su tío, me lleva en su auto a comer delicioso todos los días. Almorzamos bien, cenamos bien y encima comemos bocadillos a medianoche. Gasta una fortuna alimentándome cada día.

Le lanzó a Iván una mirada cargada de amor.

Comía de maravilla, no tenía preocupaciones y se pasaba el día entero en la sala de descanso de la clínica haciéndose tratamientos faciales.

Vivía como una reina y había desarrollado una figura más curvilínea y hermosa.

Jimena se apoyó en el hombro de Selina.

—Por supuesto, mi tío te ama, mereces que te dé lo mejor. No como esa Sofía, a quien nadie toma en cuenta y vive como una mula de carga. A veces me levanto al baño en la madrugada y apenas viene llegando de sus trabajos extras; y en la mañana, cuando todos seguimos dormidos, ella ya está de pie preparando el desayuno. Después de servirnos, corre a tomar el metro para ir al trabajo.

»Mi tío le dijo a mi abuela que Sofía almuerza comida rápida y, después de comer, o sale a entregar medicinas a los pacientes, o se va a comprar cosas para sus hijos. Mírala, está tan delgada que parece un palo. No como tú, tía, con una figura envidiable, llena de vida y prosperidad.

Al escuchar la comparación, Selina sonrió encantada.

Pesaba unos kilos más que Sofía.

Sofía tenía el rostro afilado, pero ella lucía radiante y plena.

Su prosperidad dejaba en evidencia la vida de miseria que llevaba la otra.

Miró felizmente a Iván y compartió su reflexión, con una gran sonrisa, a las hermanas.

—Gracias a su tío, desde que estamos juntos, la verdad es que vivo muy bien.

Desde que había conquistado a Iván, su vida había dado un giro radical.

Sus padres trabajaban en el mercado vendiendo verduras, destrozándose la espalda durante más de treinta años para poder pagarle la carrera en una escuela técnica de medicina.

Y aun así, después de graduarse, no lograba encontrar trabajo.

Todo cambió gracias a que conoció a Iván. Después de acostarse con él, el hombre no podía dejarla.

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