Sofía parpadeó, saliendo de su trance, y caminó lentamente hacia la mesa del comedor.
¡No podía creerlo!
¡Cristina Montero seguía viva!
Hace tres años, cuando Cristina "se apuñaló" a sí misma, Sofía fue testigo de la gravedad de la herida. Había estado en coma durante más de veinte días, y el propio Leandro le había dicho en su momento que no sobreviviría.
Hace poco, cuando se reencontró con Leandro en Rosarito, escuchó a la Señora Molina decir públicamente que él le había guardado tres años de luto a su difunta madre.
En aquel entonces, incluso pensó que Leandro era un buen hijo y que tenía un lazo muy especial con ella.
La conmoción fue brutal.
Resultó que Cristina Montero estaba viva y coleando.
Al escuchar la pregunta, Sofía contestó con frialdad:
—Nada importante.
Obviamente, la otra mujer pensó que Sofía seguía con sus "fantasías" sobre el joven heredero de los Corona.
Creyó que, al acercarse a Leandro, se había quedado embobada viéndolo.
Cristina extendió la mano.
Sofía le tomó el pulso con actitud profesional.
—¿Y bien? ¿Cómo me encuentras?
—Tiene un pulso débil y mala circulación. Además, hay signos de tensión nerviosa. ¿Sufre de insomnio, taquicardia o ansiedad?
Cristina apretó los dientes.
—Un poco.
—Le sugiero que la Doctora Valdivia le haga una sesión de acupuntura.—intervino la Señora Solis—. Sus métodos para curar la ansiedad y el insomnio son una maravilla, te aseguro que esta misma noche dormirás como un bebé.
—De acuerdo —aceptó Cristina de inmediato—. Entonces, le pediré a la doctora que vaya a mi habitación más tarde.
Sofía captó la mirada cargada de intenciones de Cristina, pero en lugar de esquivarla, le sostuvo la mirada con calma.
Estaba claro que Cristina tenía cosas que decirle a solas.
Y vaya casualidad, Sofía también tenía un par de cosas que decirle a ella.
—Por supuesto —respondió Sofía con una sonrisa cortés.
La Señora Solis no tenía idea del turbio pasado entre Sofía y la familia Corona.
De hecho, la alianza entre la familia Corona y los Solis —una de las familias más poderosas de Rosarito— había sido obra de Isabel.
Ella había sido la encargada de presentar a Adán Molina con Yanina Solis, logrando que su familia se conectara con los peces gordos. A partir de esa conexión, los Solis habían entablado relaciones con los Corona.
Todas las miradas de los presentes se clavaron en Sofía. Al igual que ella se había sorprendido de ver a Cristina viva, los demás estaban morbosos por ver qué clase de espectáculo daría 'la muerta resucitada'.
Aunque llevaba el cubrebocas puesto, tapando la mitad de su rostro.
Sus ojos y su voz seguían siendo los mismos.
Había vivido con los Corona durante quince años, todos la conocían a la perfección.
Además, la Señora Solis la había presentado como la 'Doctora Valdivia'.
Su identidad no era ningún secreto para nadie.
Sintiendo el peso de todas las miradas, Sofía decidió jugar su papel hasta el final. Imitando a la perfección la postura sumisa de una sirvienta de alta sociedad, hizo una ligera reverencia, tomó una servilleta para limpiarse las manos y, con el cuerpo ligeramente inclinado, se colocó entre los asientos de Leandro e Isabel para comenzar a desmenuzar las patas de cangrejo como si estuviera operando a corazón abierto.
Con movimientos precisos, fue sacando la carne y colocándola en el plato de Isabel.
Isabel no solo comía con gusto, sino que le daba en la boca a Leandro con una sonrisa de felicidad absoluta.
Ambos compartían la comida, brindaban con los invitados, se reían y derrochaban amor frente a todos.
El banquete se extendió por más de una hora.
Después de la cena.
Leandro fue el primero en levantarse para guiar a los invitados hacia el enorme salón principal, donde comenzaría el siguiente evento de la noche.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...