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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 411

—Así es.

—¿Sofía sabe que lo quieres?

—Lo sabe.

—¿Y ella estuvo de acuerdo en que vinieras a pedírselo a Karina?

Leandro apretó los dientes. —Ella no sabe que vine a buscarla, pero si lo supiera, no estaría de acuerdo.

Samuel soltó una carcajada sarcástica. —Entonces, ni lo sueñes.

El sonido de unos pasos alejándose resonó en sus oídos.

—¿Te vas así nada más? —preguntó Leandro.

Samuel le dio la espalda. —Mi mujer vino a un chequeo. Su historial está en el auto, iré a buscarlo.

—Sobre la medicina, no me has dado una respuesta satisfactoria.

Samuel fue tajante: —No te la daré.

Leandro soltó un bufido de frustración. —Samuel, tú sabes por qué no puedo ver.

—Leandro, no esperes compasión de mi parte. Yo soy un desalmado. Además, lo que estás viviendo hoy te lo tienes bien merecido. ¡Sufre las consecuencias!

Samuel se alejó.

El aire se volvió tenso y asfixiante.

El guardaespaldas, que escuchó todo sin entender mucho, preguntó con cautela: —Señor Corona, ¿quiere que busque a la señorita Karina Vega?

Leandro, abatido, suspiró. —Olvídalo.

Apenas terminó de hablar, una figura llamó la atención del guardaespaldas.

—Señor, acabo de ver a Hernán Salinas. No sé qué haya pasado hoy, pero el joven Hernán, que casi nunca se deja ver, también vino al hospital.

Encontrarse al mismo tiempo con el loco de Samuel y con el excéntrico de Hernán Salinas le pareció muy extraño a Leandro.

Él y Hernán eran prácticamente enemigos mortales.

Pero en ese momento no tenía ni el ánimo ni la energía para pelear.

—Vámonos —ordenó.

El guardaespaldas empujó la silla de ruedas. Al pasar por el Consultorio 11, vieron a Hernán arrastrando a una mujer a la fuerza.

—¡Suéltame! —se resistía ella.

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