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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 48

Por primera vez en tres años, Sofía sintió tristeza a causa de ese hombre.

Apartó la mirada, incapaz de seguir viendo la escena.

Desde su silla de ruedas, la señora Solis no notó la reacción emocional de Sofía y preguntó con seriedad: "Isa, ¿qué le pasa a Valentina?"

Isabel respondió: "Ella... ya terminó de comer y quería divertirse un poco. Como los pétalos de la alfombra huelen tan bien, quiso rodar sobre ellos para jugar."

"¡Eso no es cierto! ¡A mí no me gustan las flores!", replicó Valentina a gritos.

"¡Tú...!"

Leandro intervino rápidamente para suavizar la situación: "Doña Mireya, disculpe la interrupción. Llevaré a la niña a un lado para hablar con ella."

"Me parece bien. Ya es hora de que hablen seriamente. Los niños deben aprender a comportarse. Hoy han venido todas las personas importantes de Rosarito y la imagen de nuestra familia es fundamental."

Apenas Leandro se alejó con Valentina en brazos, la niña rompió a llorar a todo pulmón.

Los tres se detuvieron no muy lejos de allí.

La niña se retorcía y gritaba mientras los dos adultos intentaban calmarla.

Sofía observaba fijamente, sin poder evitar comparar a sus propios hijos con Valentina.

Mientras tanto, no dejaba de escuchar las quejas de la señora Solis.

"Definitivamente la familia Molina es de baja cuna, les falta educación. Solo mírala, esa nieta no tiene ni una gota de la educación de una familia de alcurnia."

La empleada de la anciana se apresuró a consolarla: "No se preocupe, señora. El yerno ya prometió que, como los niños vivirán fuera de la casa, esa niña malcriada no afectará a la señorita Yanina."

Otra empleada agregó para calmar los ánimos: "Así es. Además, la niña tiene a una tía famosa. Las figuras públicas cuidan mucho su imagen, así que la señorita Isabel seguramente se asegurará de mantenerla a raya."

¿Valentina era la sobrina de Isabel?

Eso significaba que... era hija de su segundo hermano, Adán Molina.

La pequeña no era hija de Leandro e Isabel.

Al escuchar esto, la perspectiva de Sofía cambió.

Isabel realmente era muy dedicada a su hermano. Con tal de ayudarlo a casarse con una heredera de una gran familia rica, había asumido el rol de madre antes de siquiera casarse.

Y Leandro también demostraba ser excepcionalmente bueno con Isabel. Por amor a ella, aceptaba a su familia y se entregaba por completo a ayudarlos.

En ese momento, Leandro regresó con Isabel y la niña.

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