Todo fue un teatro para que nuestra familia entera quedara humillada y en ridículo frente a los Lira.
Y a costa de eso, Sofía se coronó como la gran triunfadora.
A esa malagradecida, sin un gramo de empatía, solo le importaba disfrutar de su éxito pisoteando y humillando a su propia sangre.
Había cambiado la dignidad de su familia por un mísero capricho personal.
Sofía rodeó la taza de café caliente con sus manos, que de repente se sentían heladas.
—En primer lugar, yo no tenía la menor intención de ir a la mansión Lira anoche. Fue su hija Clara Salinas la que se inventó lo de su torcedura en el pie para arrastrarme hasta allá. Ella y Lilia se confabularon para tenderme una trampa.
—Y segundo, mi relación con Lorenzo pendía de un hilo hasta anoche.
Josefina casi se abalanzó sobre la mesa. —¿Querían terminar?
Sofía sabía perfectamente cuánto anhelaba esa mujer escuchar un sí.
—Teníamos un montón de problemas y choques. Nos la pasamos peleando durante nuestro viaje antes de Navidad... Pero, curiosamente, gracias al teatrito que me montaron ayer, pude ver sus verdaderos sentimientos. Arreglamos nuestras diferencias y ahora estamos mejor que nunca.
En otras palabras: el desastre de la noche anterior solo había servido de puente para que Sofía y Lorenzo hicieran las paces y reforzaran su vínculo amoroso.
Los dedos de Josefina se enroscaron lentamente, formando un puño sobre su regazo.
Si Clara y Lilia fueron quienes metieron sus narices y provocaron todo el caos de la cena, ahora ya no tenía forma de echarle la culpa a Sofía de haber arruinado las cosas a propósito.
Viéndolo en retrospectiva, ¡qué estúpidas habían sido sus otras dos hijas...!
Se la habían puesto en bandeja de plata a Lorenzo. El muy astuto aprovechó el desorden para ganarse de nuevo el corazón de Sofía, y de paso, restregarle el poderío en la cara a toda la familia Salinas.
Sin duda, los Salinas habían salido perdiendo feo la noche anterior.
Josefina sintió que el aire se le escapaba de los pulmones. Estaba derrotada.
A pesar de todo, se atrevió a soltar la exigencia. —Termina con Lorenzo. Hazte a un lado, te lo suplico.
—¿Con base en qué? —replicó Sofía, implacable.
La forma en la que Lorenzo la defendió anoche se había grabado a fuego en su alma. Ya lo había elegido a él, y nadie iba a hacerla flaquear.
Josefina suavizó la voz, adoptando un tono maternal. —Sofi, hija... date cuenta de que en tus condiciones actuales, no estás a la altura de un hombre como Lorenzo. Cuando dos personas son de mundos tan diferentes, el matrimonio está destinado a pudrirse.
Sofía no cedió ni un centímetro. —La vida me ha dado muchos golpes y sé perfectamente quién es bueno y quién no. Todo lo que Lorenzo ha hecho por mí es prueba más que suficiente de que es el hombre en el que me puedo apoyar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...