Después de todo el sufrimiento que había soportado, Karina ya había asimilado que Hernán la lastimó profundamente por culpa de esa mujer. Ella no dijo nada, pero irónicamente, Renata fue quien se sintió incómoda.
—¿Qué haces tú aquí? —preguntó apenas salió, con su enorme barriga por delante, confrontándola de inmediato.
Karina simplemente levantó su orden de ecografía.
Renata arqueó una ceja, desconfiada. —¿Viniste buscando a Hernán?
—Te estás imaginando cosas —dijo Karina, apartándose para dejarla pasar.
—Karina, te juro que entre Hernán y yo no pasa nada malo. Él solo está preocupado por mi salud. No podía quedarse tranquilo y quiso acompañarme personalmente.
—Felicidades, les deseo lo mejor.
Renata entrecerró los ojos. —No... no vayas a malinterpretar las cosas.
Karina miró la pantalla; de las dos personas que estaban antes que ella, apenas había entrado una. El área de maternidad era extremadamente lenta.
Tardaban tanto que, cuando Hernán llegó a recoger a Renata, Karina seguía parada en la puerta.
Al ver a Hernán, los ojos de Renata se iluminaron.
Con su enorme barriga, se aferró a su brazo y comenzó a contarle todo con entusiasmo.
—Hernán, el doctor que me conseguiste es maravilloso. El mismísimo Director Lucas me hizo la ecografía. Dijo que el bebé tiene una leve retención de líquidos en el riñón, pero que es muy común en los varones. Una vez que nazca y orine, estará perfecto.
—Me alegro mucho.
Renata sonrió dulcemente. —Es un niño, tal como querías. Estás feliz, ¿verdad?
Hernán asintió.
Renata tiró suavemente de su brazo. —¿De verdad preferías un niño?
—Claro que sí.
Renata se acarició el vientre con fingida sorpresa. —Nuestro hijo es tan inteligente. Acaba de escuchar a su papá y me dio una patadita.
Hernán, preocupado, preguntó: —¿Te dolió?
—Para nada —Renata tomó la otra mano de Hernán y la puso sobre su vientre—. Siente cómo se mueve.
Ambos reían y platicaban.
Renata hizo un puchero tierno. —Tengo hambre, vámonos.
En ese momento, Hernán giró la cabeza. —Karina, ¿qué papel tienes en la mano?
Al ser nombrada de repente, Karina se encogió y bajó la orden médica rápidamente.
—Es de un chequeo del trabajo.

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