Entrar Via

VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 766

Buscaron por todo el lugar.

Pasaron entre hileras e hileras de enormes vestidos de novia.

—Disculpe, ¿de casualidad sabe dónde se encuentra el señor Lorenzo Lira? —le preguntó Lilia a uno de los dependientes.

El empleado hizo una ligera inclinación de respeto—. ¿Le puedo ayudar en algo, señorita?

—Estoy buscando al señor Lorenzo.

Como la tienda era gigantesca y contaba con varias salas de espera, además de cafetería para que los caballeros pasaran el rato mientras las mujeres se arreglaban, a veces había que usar el micrófono para encontrar a alguien.

—¿Usted es... la...? —preguntó el dependiente.

—Una amiga —respondió Lilia.

—Perfecto, permítame un momento.

Apenas el empleado se dio la vuelta, Clara le gritó a la espalda: —¡La novia! ¡Avísele por el altavoz que su novia lo espera en la zona 3!

Lilia le dio un leve golpe a Clara en el brazo.

No debiste hacer eso, pensó.

Todavía no se le había declarado oficialmente, así que llamarse «su novia» en público se veía muy aventado.

A los hombres no les gustaban las mujeres que se apresuraban tanto.

Sabiendo que Lorenzo había estado con Sofía y luego la había dejado, Lilia sentía que debía demostrar que ella era una señorita digna y recatada, para que él la valorara como se debe.

Clara se echó a reír y le pellizcó la mejilla a su hermana.

—Es por el bien de ambos. Si anuncian por el altavoz que «una amiga» lo busca, Lorenzo seguro creerá que es alguna cazafortunas o interesada tratando de colársele, y ni caso hará. Así se la pasarían buscándose en un lugar inmenso y perdiendo el tiempo.

Lilia lo pensó un momento. Tiene sentido.

Al decir directamente que era su novia, quedaba clarísimo para él y así ya no tendría que seguir buscándola desesperado.

El pobre debía estar cansadísimo de dar tantas vueltas para encontrarla.

Pasaron cinco minutos después del anuncio por los altavoces.

Y Lorenzo no aparecía.

Lilia, sin poder aguantar la ansiedad, dejó de lado su orgullo y decidió marcarle.

—¿Te contesta? —preguntó Clara, frunciendo el ceño.

—No responde.

Con la música de la tienda tan alta y tantos maniquíes gigantes tapando todo, la acústica no era la mejor.

—Seguro hay mucho ruido y no escuchó el teléfono —la justificó Clara.

En ese instante, un empleado se les acercó.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA