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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 767

A juzgar por la sonrisa radiante de oreja a oreja de Sofía, era evidente que el gesto de aquel hombre la había hecho inmensamente feliz.

—¿Por qué Lorenzo... está hincado rogándole? —murmuró Lilia, temblando mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas.

Sintió que el mundo se le venía abajo.

Lorenzo procedió a colocarle el anillo de compromiso a Sofía en el dedo.

Sin soltar su pequeña mano, se puso de pie con agilidad.

Rodeó con su largo brazo la fina cintura de Sofía y ambos posaron, con sonrisas que derramaban miel, frente a los flashes del fotógrafo.

—¿Qué tiene esa mosca muerta de Sofía para que Lorenzo se comporte así con ella? —escupió Clara, hirviendo de coraje.

—Ya no importa si se lo merece o no... Es obvio que Lorenzo se muere por ella, ¿no lo ves? —replicó Lilia.

—Ay, Lilia, no te tortures. Sabes perfectamente que Sofía no tiene ni punto de comparación contigo.

Ya habían discutido el tema miles de veces.

Al menos Lilia contaba con una hermana mayor que la adoraba, que siempre estaba ahí a su lado, lista para apoyarla en todo incondicionalmente.

Ese era un lujo que Sofía jamás tendría.

Aunque Sofía le hubiera robado el corazón a Lorenzo, había cosas en la vida de Lilia que el dinero no podía comprar.

Lilia seguía siendo la princesa mimada de su familia.

Mientras Clara intentaba consolar a Lilia, el vendedor que las había guiado momentos antes pasó por ahí de nuevo.

Caminaba con una falsa sonrisa profesional, pero se notaba un rictus burlesco en la comisura de sus labios.

Intercambió una mirada cómplice con otra empleada que iba a su lado.

Sus miradas hablaban por sí solas.

—Se están burlando de mí... por creerme algo que no soy —murmuró Lilia, sintiéndose tan humillada que quería que la tierra se la tragara.

Había tenido el descaro de proclamarse como «la novia» de Lorenzo frente a todos.

¿Con qué cara se atrevía siquiera a respirar ahí mismo?

—Vámonos de aquí —dijo Clara, arrastrando prácticamente a su hermana para llevársela.

La escena de Sofía y Lorenzo era demasiado para sus ojos, así que Clara decidió usar una de las salidas laterales para largarse lo más rápido posible.

Pero, para su mala suerte...

Leandro estaba parado al lado de la puerta, escondido detrás de uno de los maniquíes con vestidos ampones, con una expresión ensombrecida.

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