Clara nunca se había casado y era una mujer excepcional. Estaba segura de que Lucas no querría a una divorciada como Ximena.
Las esperanzas volvieron a posarse sobre ella.
Si Sofía no quería ayudarla, no le importaba. Tenía el enorme respaldo de la familia Salinas para apoyarla.
Por su parte, Tiago se había abrazado al brazo de Sofía, con su barriguita boca abajo y la espalda arqueada, presumiendo.
La niñera soltó una carcajada.
—Qué niño tan inteligente. Todavía se acuerda de lo mucho que le gustan los masajes de la señora Sofía.
El día anterior, Tiago había tenido un poco de fiebre y no le habían dado medicina. Estaba molesto y quejumbroso, así que Sofía le había dado un masaje infantil.
La niñera extendió una manta sobre la mesa.
Sofía acostó a Tiago boca abajo y comenzó a darle otro masaje.
El humor de Clara volvió a empeorar.
Mientras estaba recostado, Tiago agarró el dedo índice de Lucas con su manita izquierda y el dedo de Ximena con la derecha, presionando las manos de sus padres sobre la manta. La perfecta imagen de una familia unida y amorosa.
Al terminar el masaje, todos caminaron juntos. Lucas llevaba a Tiago en brazos y Tiago iba agarrado de la mano de Ximena.
Lucas se sentó, y Ximena hizo lo mismo.
Tiago gateaba de las piernas de su papá a las de su mamá, jugando de un lado para otro.
Lucas y Ximena tenían las manos ocupadas, cuidando al niño mientras mantenían un constante contacto físico.
También charlaban animadamente, riendo y bromeando alrededor de su hijo.
Doña Lira no se quedaba atrás; Ana y Sebastián estaban recostados en sus piernas. Ella abrazaba la cinturita de Ana con el brazo izquierdo y acariciaba la cabeza de Sebastián con el derecho, sin poder borrar la sonrisa de su rostro.
Clara miró a Sofía por enésima vez.
Con la situación así en la familia Lira, las Salinas no podían intervenir directamente.
Si Sofía se mostraba un poco más cálida con ellas y se apoyaban mutuamente como familia, podrían salir del paso con dignidad.
A lo sumo, darían por hecho que la visita de hoy había sido un fracaso.
Sintiendo que realmente necesitaba la ayuda de Sofía, Clara ajustó su expresión facial y esbozó una sonrisa rígida, a modo de acercamiento.
¡Había roto sus propias reglas! ¡Le estaba demostrando buena voluntad a Sofía!
Sofía también le devolvió la sonrisa.
Pero justo después de sonreírle, se dio la media vuelta, caminó hacia el otro grupo de sofás y se fue a jugar con sus propios hijos.
¡Ugh! (ಠ 皿 ಠ)
¡Qué atrevimiento!
Clara se retorcía de la furia por dentro y por fuera.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...