Después de ponerse de acuerdo...
Hernán tomó en brazos a Sebastián.
Xavier cargó a Ana.
Dejaron la zona de asientos de tercera clase y se dirigieron al frente para ver el espectáculo de las sirenas.
Sofía se puso su mascarilla y los siguió de lejos, manteniendo una distancia prudente.
Bajo el enorme Mar de Cristal en forma de arco, se aglomeraban los niños que habían corrido desde la zona de atrás para ver el show.
No había demasiada gente.
Sofía tenía una vista despejada.
De repente, dos personas se cruzaron en su línea de visión. En un abrir y cerrar de ojos, reconoció claramente el rostro atractivo y agresivo de Leandro Corona y la deslumbrante figura de modelo de Isabel Molina.
Giró la cabeza de inmediato.
Su mirada recorrió la zona de asientos VIP.
Había un montón de asientos vacíos; todos habían sido acaparados por Leandro.
Y como si no fuera suficiente, también venían a pelear por un lugar de pie con los niños.
Qué egoísmo.
No sé qué clase de hechizo le habrá lanzado Isabel para que se volviera tan despreciable.
Sofía se dio la vuelta para marcharse.
Al mismo tiempo, la voz de Leandro la llamó.
“¡Doctora Valdivia!”
Sofía detuvo su paso.
“¿Qué quieres?”
Leandro sonrió con frialdad. “Esa pregunta debería hacerla yo. ¿Hasta cuándo vas a seguir con tus fantasías? Traigo a mi familia a ver un espectáculo y tú te atreves a seguirme a escondidas.”
Estaba loco.
Había que tener mucha imaginación para llegar a esa conclusión.
Sofía mantuvo la calma y le respondió con un tono normal: “No te estoy siguiendo”.
“¿Entonces qué haces aquí?”
“Paseando.”
“¿A quién intentas engañar? No viniste ayer, ni antier, pero casualmente vienes cuando yo estoy aquí.”

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...