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Ya no Soy la Otra: La Venganza de la Olvidada romance Capítulo 10

Al escuchar eso, Magdalena levantó la vista.

—Antes, en la escuela, los profesores decían que eras hermosa y tenías un don. Que si te dedicabas a actuar, tenías el material para ser primera actriz.

Magdalena no pudo evitar burlarse de sí misma:

—¿Qué primera actriz? Con este aspecto, si me pongo ropa oscura ya estoy lista para irme al más allá.

Kevin, viéndola tan desanimada, no pudo evitar bromear un par de veces más antes de prepararse para irse.

Esos días el Grupo Lira estaba ocupado adquiriendo Auge Media y él tenía mucho trabajo.

—Auge Media no es una empresa pequeña, debe ser un dolor de cabeza, ¿no? —preguntó Magdalena.

Kevin asintió con molestia:

—Mi evaluación dice que Auge Media vale, como máximo, treinta millones. Pero ellos están pidiendo cincuenta millones. —Negó con la cabeza sonriendo—. Ni siquiera ven su propia situación. El dueño huyó, todos los artistas se fueron y sus finanzas están en números rojos.

El corazón de Magdalena dio un brinco:

—Pero su reputación sigue ahí. Aunque no ganen dinero, sus derechos de autor antiguos, sus licencias, sus canales de distribución y su catálogo de propiedades intelectuales seguro que tienen valor.

Kevin miró a Magdalena con sorpresa. Solo esa opinión ya era superior a la de muchos directivos de la industria.

Magdalena quería encontrar una salida:

—Sé que al Grupo Lira no le falta dinero, es solo cuestión de costo-beneficio. Si no quieren salir perdiendo, aún tengo más de diez millones disponibles, yo cubro la diferencia sobre la evaluación que hicieron. ¿Les parece bien?

Kevin frunció el ceño:

—Esos deben ser todos los ahorros de tu vida.

Magdalena asintió:

—Necesito una oportunidad. Necesito un lugar donde caer después de cancelar mi contrato.

Kevin entendió a qué se refería:

—Tú y el Señor Suárez...

Magdalena cerró el guion y respondió con frialdad:

—Voy a divorciarme.

Por alguna razón, Kevin soltó un suspiro de alivio:

—Lo de la inversión no será un problema. Pero hay algo, cuando canceles tu contrato, ¿podrías firmar con Auge Media?

Esa era exactamente la intención de Magdalena.

Kevin sonrió y le dijo:

—No te preocupes, no dejaré que salgas perdiendo. En Auge Media no solo serás un talento; ese dinero contará como acciones, serás una de las dueñas.

Después de que Kevin se fuera, Magdalena se quedó en el hospital una semana más.

—Señor Suárez, ¿cree que debería llamarla usted en persona? Al fin y al cabo, el día que ella vino a la empresa...

Federico lo interrumpió de inmediato:

—No hace falta. No quiero que se repita la escena de su visita sorpresa de aquella vez.

El Secretario Yáñez sabía que al Señor Suárez no le gustaban las situaciones fuera de sus planes, y menos el día en que Magdalena se presentó en la empresa causando tanto alboroto.

No pudo evitar insinuar discretamente:

—Me preocupa que, si por esto la señora decide pedirle el divorcio...

Federico mostró una expresión de sorpresa muy genuina:

—¿Estás bromeando conmigo?

El Secretario Yáñez se quedó sin palabras.

A los ojos de todo el mundo, casarse con Federico había sido el mayor ascenso social de Magdalena; la había favorecido por completo. El simple título de presidente del Grupo Orizon era suficiente para que cualquiera se volviera loco, sin mencionar que Magdalena estaba perdidamente enamorada de él. Llevarle un paraguas en la lluvia o entregarle documentos en medio de la madrugada eran cosas de todos los días.

El Secretario Yáñez sospechaba seriamente que si el Señor Suárez le decía que quería beber el rocío del amanecer o bajarle una estrella del cielo, ella habría encontrado la forma de conseguirlo.

Federico cerró su costosa pluma Montblanc y la dejó a un lado:

—Llevas bastante tiempo trabajando conmigo. Si ni siquiera puedes ver a través de un simple juego de hacerse la difícil, entonces tendré que mandarte de regreso a los puestos de abajo para que empieces desde cero.

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