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Ya no Soy la Otra: La Venganza de la Olvidada romance Capítulo 137

Al escuchar esto, el corazón de Anaís dio un vuelco.

Había estado buscando una oportunidad desesperadamente. Pero en todos estos días, Federico solo había mandado a su asistente a que la ayudara a buscar departamento.

Ella había intentado invitarlo varias veces a su nueva casa a tomar algo, pero él siempre se negaba.

Miró a su alrededor.

No veía a Magdalena por ninguna parte, ni tampoco a Kevin.

Era la oportunidad perfecta.

Si lo hubiera hecho en la casa y Federico notaba que algo andaba mal con su cuerpo, sin duda la culparía a ella.

Federico no era el tipo de hombre al que se pudiera manipular con facilidad.

Pero en un evento público, la situación era muy distinta.

Anaís caminó hacia la barra de bebidas, sosteniendo la pequeña pastilla blanca entre los dedos. Su respiración se aceleró.

Aún dudaba un poco.

Era como tener un manzano repleto de frutos frente a ella, uno que ya había sido arrancado de raíz, listo para ser plantado en su propio jardín.

Pero todavía sentía que algo la detenía.

De no ser estrictamente necesario, a Anaís no le habría gustado recurrir a eso.

Sin embargo, sus planes se habían arruinado por culpa de esa maldita de Magdalena.

Clavó las uñas en las palmas de sus manos.

Tomó una respiración profunda, reprimiendo los nervios y los remordimientos en lo más profundo de su ser.

La pastilla blanca resbaló por el interior de la copa de champán y cayó en el líquido.

Unas pequeñas burbujas subieron a la superficie y luego desaparecieron por completo.

La agitó un poco con sutileza y, luciendo una dulce sonrisa, regresó al lado de Federico: —Federico, toma algo.

Magdalena también tenía mucha sed.

Se despertó debido a un dolor punzante y a unas intensas ganas de beber agua.

Al abrir los ojos, lo primero que sintió fue el dolor en la cabeza.

Luego escuchó el sonido de la regadera en el baño.

La desesperación la invadió como una ola aplastante.

Por un instante creyó que lo peor había sucedido, pero de inmediato se dio cuenta de que su ropa estaba intacta.

Sin embargo, la cama estaba manchada de vino tinto.

Conque se metió a bañar.

Intentó llevarse una mano a la nuca, pero descubrió que estaba atada a la cama con una camisa de hombre.

Capítulo 137 1

Capítulo 137 2

Capítulo 137 3

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