Magdalena se sentía bastante apenada.
Sabía que sus acciones seguramente le causarían problemas a la empresa.
—Lo siento mucho —dijo.
Kevin estaba hecho una furia.
Pero al ver a Magdalena disculparse en voz baja, se sintió mal.
Kevin sabía en el fondo que ella no tenía la culpa; alguien más debía pasar por ella.
Pero Magdalena era así, cuando pasaba algo, no le echaba la culpa a los demás primero, sino que siempre hacía autocrítica.
Kevin puso los ojos en blanco:
—Doscientos peluches y más de trescientas bebidas. Te lo descontaré de tu sueldo.
Magdalena supo de inmediato que el asunto ya había quedado atrás.
Se quitó la gorra de béisbol, se acomodó el cabello y se dio cuenta de que la etiqueta de la gorra aún no se la habían quitado.
Pero eso no era todo. Resultó que la gorra era para niños, el frente tenía una suave cabecita de zorro con todo y orejas.
Magdalena se sintió mortificada.
—¿Esto es lo que llevaba puesto hace un momento?
Kevin la miró como si fuera lo más obvio del mundo:
—La compré en el aeropuerto, son de recuerdo, ¿es tan difícil de entender?
¡Con razón alguien gritó linda hace un momento!
Magdalena abrió rápidamente su celular y, efectivamente, vio que ya había gente difundiendo como locos las fotos del aeropuerto.
Muerte social instantánea.
Al mismo tiempo, Federico y Anaís estaban en el hospital, ajenos a lo sucedido en el aeropuerto.
El hospital privado contaba con la inversión de la familia Suárez y tenía excelente seguridad.
Los médicos también podían brindar servicios privados.
—Esto... Señor Suárez, a decir verdad, ha pasado muy poco tiempo desde el momento de la concepción de la señorita Anaís. Si quiere hacer un ultrasonido, tendrá que esperar un mes.
—¿Hay alguna otra manera? —preguntó Federico.
—Podemos hacer una prueba de sangre de hCG, los resultados salen en unas horas. Como ha pasado poco tiempo, se pueden hacer dos pruebas, una hoy y otra la próxima semana, para que sea más preciso.
Federico asintió:
—Se lo agradecería mucho.
Después de que el médico se llevara a Anaís, Federico logró relajar un poco sus tensos nervios.
Si se confirmaba que Anaís estaba embarazada, ¿qué iba a hacer?

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