Entrar Via

30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada! romance Capítulo 196

LILIANA CASTILLO

Giré hacia Carmen y le di un par de vueltas a la pata rota que me quedaba en la mano. Sabía que el truco no saldría dos veces y tenía que pensar.

—Dispara a las piernas —susurró Carmen y el hombre bajó el cañón, apuntando hacia mis muslos—. No la quiero muerta.

Fruncí el ceño confundida y Carmen volvió a sonreír.

—Tontita, si estás embarazada de Javier, no voy a arriesgarme a perder a mi nieto —contestó a la pregunta que nunca formulé—. ¿Sabes? Pensaba que un niño como Javier era difícil de educar y de guiar, pero resultó muy dócil y, sobre todo, muy efectivo. No me molestaría tener otro como él a mi disposición.

»En cuanto a ti, bueno, tal vez lo mejor será que te rompa las piernas y te meta en un psiquiátrico donde pases tu embarazo. Incluso, si te portas bien, podría dejarte vivir eternamente ahí, entre los locos, con tus piernas siendo fracturadas cada par de meses —dijo con calma, como si ya lo tuviera planeado desde antes—. Javier no te extrañará. De seguro tampoco le interesará el bebé y dejará que yo me haga cargo de él. ¿Tu padre? Bueno… puedo deshacerme de él después. Ahora que Javier es el líder de la organización, no será difícil.

Solté un bufido y una media sonrisa mientras negaba con la cabeza.

—Vaya que la perra tiene una boca muy grande —dije entre risas cansadas. Mientras Carmen mantenía la sonrisa su rostro enrojecía del coraje.

—Déjala lisiada —sentenció con firmeza y yo retrocedí.

Entonces la «alarma» sonó.

La puerta de la cocina quedaba detrás de Carmen y su hombre. Lo último que vi fue como esa enorme tabla con ventana circular se desprendía de sus bisagras, haciéndose pedazos envuelta en fuego y humo. La explosión fue un rugido seco y feroz. No esperaba que fuera tan grande, pero la acumulación de gas había sido demasiada cuando alcanzó los hornos abiertos.

Caí al piso, detrás del hombre que había matado. Los aspersores de agua se activaron por el fuego. No supe cuánto tiempo permanecí desorientada, con los oídos tapados, solo escuchando un ligero zumbido que no se quitaba ni aunque sacudiera la cabeza. Me sentía lenta, como debajo del agua, mientras le quitaba su arma al cadáver.

Me levanté con dificultad, evitando resbalar con el agua que ya se había encharcado. Vi del otro lado de la mesa a Carmen, aun en el piso, protegida por su guardia. Por un breve momento nos vimos a los ojos antes de que abriera la puerta, entonces pude escuchar su grito.

—¡Dispárale! —Me señaló mientras yo comenzaba a correr, rebasando las puertas dobles del comedor. Los aspersores de toda la casa estaban activos, arruinando obras de arte, empapando las alfombras y haciendo resbaloso el piso.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada!